3.10.09

happy


Así estoy, como en la foto: chillonamente feliz (y con 15 años más).
He descubierto que es imposible que Regina Spektor me cante sus geniales canciones sin que mi felicidad se potencie escandalosamente. Ahora, por ejemplo, la felicidad me brota por los poros. Es uno de esos momentos en los que digo ¡LA PUCHA! qué bueno todo esto.
Resulta ser que, de repente, parece que estoy terminando 5to año y que así como así (mentira, costó un montón y no me refiero a lo económico) me-voy-de-viaje-de-egresados-la-semana-que-viene.
Cuando dije que costó un monton y que no me refería a lo económico, lo dije porque no me voy a Bariloche ni a ninguno de los lugares usuales y no hay ninguna empresa implicada.
En el momento en el que vinieron de las distintas empresas a plantearnos las propuestas para elegir, estuvimos todos muy emocionados, pero somos un curso jodidamente colgado, por lo que no pudimos decidirnos y empezaron(mos) a saltar algunos con que no estábamos(ban) muy seguros con respecto al típico viaje. Obvio que no íbamos a quedarnos sin viaje, pero empezamos a ver cuántos éramos y nos dimos cuenta de que éramos más los que preferíamos alguna cosa diferente, sin tanto sexo, drogas y rock an'roll, algo más tranqui y, sobre todo, algo más barato.
Cabe aclarar acá que pertenezco al grupo de "nerditos", por decirlo de alguna manera :)
Cuestión, nos pusimos media pila y empezamos a averiguar y a comparar y a averiguar más y, finalmente, encontramos unas genialísimas cabañas en un re lindo lugar de Córdoba que nos venían como anillo al dedo para lo que queríamos de un viaje. De repente, me di cuenta de que teníamos las reservas hechas y los pasajes de micro en la mano.
Lo curioso es que de un curso de 26, los que nos vamos a este viaje-extraoficial somos 14 y los que se van a Bariloche son 4 (los otros son a-viajeros o plenean algo para el verano).
En fin, a la felicidad que me provoca saber que voy a tener el viaje que YO quiero con la gente que de verdad quiero, se suma la enormísima satisfacción de saber que después de todas las idas y vueltas, después de todas las discusiones, después de todos los cambios, después de miles de vamos-novamos-vamos-novamos, logramos armar un itinerario a nuestro gusto, con nuestras reglas, sin consultarlo con nadie más que con nosotros (a nuestros viejos les tiramos la posta una vez que teníamos casi todo organizado y sólo faltaban solucionarse detalles y los temas financieros de los cuales no podíamos encargarnos). Es increíble sentir que este viaje no me pertenece sólo por el hecho de que voy a ir yo, sino por el hecho de que yo (junto con los otros 13 lindos) lo armé, lo cual lo hace más mío aún, completa y absolutamente mío. Y me voy el viernes.
Y Regina, que me dice que you are my sweetest downfall, definitivamente hace que todo se vea y se sienta aún mejor.