4.10.09


Los domingos a la noche se me hacen como paréntesis en el tiempo.
Desde adentro de los paréntesis puedo mirar para todos lados y es como si todo estuviera más alejado de mí, como si yo estuviera aislada por una película protectora; y afuera está todo tan quieto y tan tranquilo. Es como si todo estuviera bien-realmente bien-, todo perfecto, todo en su lugar, todo acomodado, todo en calma.

Nada de qué preocuparse.