6.6.10

undostrés

UN. El viernes a la tarde, de pronto, me pintó el bajón. Entonces me dije ¿Así que nadie me mima? OKEY, entonces me mimo yo. Agarré mi mp4 y la billetera y salí a derrochar (?!). Me compré un anillo para compensar a mi pulgar que se sentía súper desnudo, y este anillo es más lindo que el otro. Me compré muchas colitas para el pelo y me regalé recorrerme toda la librería artística y salir con marcadores de colores (aguantá, no derroches tanto a ver si te quedás en bancarrota...). Y volví a mi casa y me regalé una merienda archiriquísima.
DOS. La tarde del sábado pasó de largo. La noche llegó con pizza (con mucho queso), amigos a los que no veía juntos desde hacía como dos meses, una carta de R desde Alemania, un bar de jazz más que copado y un retorno a casa-charla de madrugada-almuerzo improvisado con Mejor Amiga.
TRES. Lo que pintaba ser una tarde mega tediosa haciendo una monografía insoportable, se convirtió en varias hojas de chamuyo, copiar-pegar, café y el descubrimiento de que no entiendo el word del windows 7.

(Sí, hice un balance de fin de semana re aburrido, ¿y?)