30.9.10

después no te quejes

Anciana roñosa, si no sos capaz de desviar tu trayectoria dos pasitos, estirar tu brazo un par de centímetros y tirar tu mugrosa botellita adentro del tacho en vez de en el piso a medio metro del tacho, entonces no te quejes cuando se te inunde tu inmunda casa porque las zanjas están tapadas por botellitas y papelitos. Y ojalá que el Hombre de la Bolsa te rapte mientras dormís la siesta.