29.5.11

tengo ganas

Tengo unas ganas bárbaras de un montón de cosas. De cosas re abstractas, de cosas concretas, de cosas ridículas. De cosas que tengo ganas siempre. De cosas que no tenía ganas antes.
En principio tengo muchísimas ganas de subir a la terraza y putear. Así, al aire, a todo, a todos. Ahí ya se me complica un poco. No da.
También tengo ganas de volver a Londres. Pero no es un tengo ganas a futuro, así como proyecto, como algo para planear y organizar. No. Realmente tengo ganas de agarrar mi mochila, mi cámara, mi mp5, un libro (por las dudas), un cuaderno, mi cartucherita e irme ahora. Y no son ganas onda uh, sí, estaría re bueno, no? jaja, sí. No. Son ganas en serio. Ganas de irme a la mierda. Ganas de caminar por el Támesis hasta que empiece a oscurecer y después tomarme un café en el Soho y a la noche caminar por Oxford Street, con todos los negocios cerrados y las vidrieras alucinantes todas iluminadas y los carteles y los colectivos.
Tengo ganas de que desaparezcan las sensaciones de mierda cuando las digo.
Tengo ganas de dejar de dudar.
Tengo ganas de reirme a carcajadísimas. Hace siglos que no me río a carcajadísimas.
Tengo ganas de tener ganas de comprarme ropa.
Tengo ganas de no extrañar la música. Tengo ganas de que se haya terminado el año (al horno, todavía no empezó junio).
Tengo ganas de tener ganas de llenarme de canciones nuevas, pero no quiero, sigo con la misma playlist.
Tengo ganas de bajarme un kilo de helado de dulce de leche tentación, ese que tiene dulce de leche de verdad.
Tengo ganas de acurrucarme a mirar una película con una tazotota de nesquick y dos frazadas.
Tengo ganas de tener ganas de que llueva.