10.7.11

¿pero por qué no te matás? (II)

La maldita desesperación de morir por algo dulce (pero morir, eh) y tener que conformarte con un Chocoarroz.
La angustia de salir a comprar chicles el sábado a la tarde y darte cuenta de que no te acordabas cómo era salir de tu casa un sábado a la tarde.
La impotencia de no dar más del sueño y estar toda la noche despierta por los forros dolores ováricos.
El desánimo de tener que levantarte jodidamente temprano para estudiar una materia que ya viste en el CBC, que es obvio que sabés porque si no no hay chance de haber aprobado las otras, y que a los incoherentes de la facultad se les ocurre tomar en un parcial por separado.
La irritación de acordarte que en el CBC tuviste un mes y medio de vacaciones y ahora tenés dos semanas, cuando el año pasado, claramente, no necesitabas un mes y medio y ahora, claramente, dos semanas no te alcanzan para recuperar ni un décimo de la energía que gastaste.

Todas ustedes, señoritas, hagan un piyama party, píntense las uñas y ahóguense en cetona.