25.10.11

confesión

No voy a decir que estoy re tranquila y que vengo bárbaro con todo y que tengo todo resumido divino y que me quedan tres días para repasar todo, porque eso sería una gran mentira y vendría Mojo-Jojo a golpearme con su turbante. Pero tampoco voy a decir que no estoy disfrutando de la adrenalina (sí chicos, adrenalina) que me genera esto de estar levantándome todos los días tipo 6 y estudiar todo el día y tomarme muchísimas tazas de café y tener ojeras y hojas desparramadas por todos lados y decir "no, la verdad que no llego ni a palos" y tener fotocopias de 28 libros diferentes y no decidir a cuál confiarle cada tema y estar actualizando facebook permanentemente para chequear lo que sube la gente a los 58 grupos a los que estoy unida y encontrar para cada situación de la vida una analogía con lo que estoy estudiando (es re gracioso eso, le pasa a todo el mundo igual) y tener una bolsa con 15 (no jodo, hay 15) resaltadores rosas, porque si me quedo sin resaltador salto por la ventana. Suena irónico decir que no voy a decir que no estoy disfrutando todo eso (tiré una oración re compleja ahí, guarda), pero no es irónico. Gasté todas las lágrimas, la histeria y el mal humor en los primeros parciales del año, así que ahora me queda básicamente resignación, café, queso (mucho queso, el queso me hace feliz) y una pila de cosas que claramente no voy a llegar a leer. Y a todo eso le levanto el pulgar.
(Igual capaz digo esto porque estoy pasada de rosca porque son las 9 y cuarto y estoy estudiando hace como dos horas y media y tipo 3 de la tarde pinta el bajón y me tiro abajo del subte A en la estación Alberdi o en Pasco, que me resultan sumamente deprimentes).