6.12.12

Estoy en un estado de éxtasis emocional, mental y ficcional, generado por el hecho de haber aprobado mi segundo final del año, una semana después de haber dado el primero, contra todos los pronósticos de la gente que piensa que para dar un final necesitás 30 días, haciéndome destinataria de vocativos tales como máquina, bestia, hija de puta, y recibiendo consejos tales como ahora te vas de joda y no parás hasta el lunes o este es el momento para que vayas a fumarte uno a la costanera. Esto sumado al hecho de que elpibequemegusta estuviera sentado de casualité con un grupo de gente en la facu cuando yo volvía de ver mi nota  y que nos quedáramos hablando un ratito y que después, estando yo con una amiga en la biblioteca haya pasado el susodicho a insultarme envidiosamente y a preguntarme nomeacuerdoqué mientras me hacía un intento de masaje en la espalda que duró no más de 5 segundos (por eso no me acuerdo qué estaba diciendo). Y en el laburo me compraron una birra muy helada para festejar cuando cerramos. Todo esto da como resultado que yo me sienta una diosa griega, romana, latina, china y que de pronto mi lista de cosas para hacer sea ordenar ropa, averiguar sobre la ayudantía que me muero por hacer, ir a cebarles mate a las chicas que tienen que rendir, buscar una excusa para pasar por la facu cuando esté elchicoquemegusta  leer la pila de novelas acumuladas y tomar sol en el balcón. Y elegir qué me voy a poner para ir a ver a Norah.
Creo que tuve un orgasmo. Chauchis.