12.2.14

Me voy mañana. Lo escribo y no lo creo.
No lo creo. Posta. No puede ser que sea yo la que se va.
La realidad es que no son tantos días, la realidad es que no es un viaje tan loco.
Pero yo, que arranqué el año miedosita, rígida, prejuiciosa, tratando de romper un envoltorio que me devolvía terrible resistencia y un espejo que me mandaba una imagen infantil, llorosa y frágil, yo, la misma yo, ahora me voy a Londres. El sueño de la piba. Y por "la piba" me refiero a mí.
Separé toda mi ropa más divina, mis aritos preferidos, mi mejor ropa interior, mis fragancias más dulces para la ropa, el maquillaje más glamoroso. Y me voy. Posta que me voy. Me voy con un botiquín lleno hasta las manos, que antiácido, que ansiolítico, que ibuprofeno. Me voy con la cámara desnuda, las botas más lindas y la cabeza esperando a ser volada.
Me voy conmigo y espero volver tan yo como siempre y más cambiada que nunca.