30.10.09

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Estimado Sr. Calor:


Me dirijo a Ud. con el objetivo de establecer una serie de puntos muy elementales para que podamos mantener una convivencia amena desde estos primeros días de su llegada y evitemos los inconvenientes acaecidos durante su última estadía como consecuencia de una total falta de comunicación.
En primer lugar, me gustaría pedirle que la próxima vez que piense en arrojar una pelota de calor pegajoso, chicloso y denso, como hoy, avise con anticipación y no tire la bomba así de repente, sin piedad.
En segundo lugar, seamos sinceros, ¿hay necesidad de que el calor, además de ser tan sofocante, sea húmedo y pesado? Digo, buenísimo, si tiene ganas de hacernos chivar a todos como caballos, okey, puedo soportarlo. Ahora, caminar y sentir que me están poniendo plasticola en la piel, eso sí que no.
El tema de los mosquitos me parece sumamente importante. Lo que pido es bastante simple: quiero poder dormir a la noche sin que un bzzzz, bz, bz, bz, bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz me perturbe y quiero poder usar polleras, remeras y vestidos sin tener que elegir entre estar permanentemente bañada en Off o ser un muestrario de ronchitas de todas las formas, colores y tamaños.
Evite ejercer sobre los cuerpos humanos su fuerza sobrenatural que nos hace sentir achanchados y sin ganas de nada.
Baje un par de cambios con el tema de los rayos UV y todo eso. No sé si sabía, pero hacen mal a la piel.
Afloje con eso de que la ropa se pegue al cuerpo todo el tiempo. En una competencia de remeras mojadas en la playa está todo bien, en plena hora pico del subte o de Florida o de Corrientes no está todo bien.
Habiendo aclarado estos ítems, me despido cordialmente.
Desde ya, le doy la bienvenida y espero tener noticias suyas con respecto al motivo de mi carta.
G.


Estimado Sr. Frío:


Me dirijo a Ud. con el fin de despedirme hasta el año que viene. Realmente estoy muy satisfecha con lo que fue su presencia en estos últimos meses.
Me gustaría agradecerle por la posibilidad de conseguir ese tapado negro que hacía tanto venía buscando, por hacerme descubrir los tés más ricos que jamás haya probado, por regalarme unas geniales vacaciones de invierno entre miles de películas, café y mantas polares y, finalmente, por llevarse ese par de kilos que ambos sabemos yo no necesitaba.
Sin más, lo saludo sinceramente y espero que encuentre en el norte del globo un recibimiento digno de Ud.
G.