19.10.09

la cosa es así (II)

Me resultaba sumamente fácil y natural hablar con él. Hablabamos de cualquier gilada. Yo empecé a sentirme mejor conmigo misma, no sé por qué.
Un día nos encontramos. Él iba a comprarse ropa en un lugar cerca de mi casa y me preguntó si no quería acompañarlo. Fui. Increíblemente, fui. Esa vez no pasó nada, pero la satisfacción que sentí por haberme animado y haber podido meterme la vergüenza y el miedo en el bolsillo, fue indescriptible.
Seguimos hablando y me volvió a invitar a salir, tirando por el piso todas mis teorías superdesarrolladas que suponían que le había parecido horrible o una tarada o una pendeja o poco interesante o vacía o vulgar o aburrida o todo a la vez.
Esa segunda vez me comió la boca y desde ahí (mediados/fines de julio, aprox) hablamos casi todos los días. Las veces siguientes me invitó a desayunar, y hay pocas cosas que me gusten más que una invitación a desayunar.
Después empezamos a vernos casi todos los fines de semana y cuando yo no iba al colegio o él no iba a la facultad, también nos veíamos algunas tardes.
La cuestión es que ahora estoy así, en un´algo que no sé qué es, que es total y completamente free, sin ningún tipo de ataduras ni nada por el estilo. Nadie habla de sentimientos, es una mera colección de ratos geniales, de comodidad, de diversión, de piel. Mi experiencia se reduce a 0, así que no tengo idea si está bien o si está mal o si en realidad existe algo que esté bien o mal. No sé. Así está la cosa y, por ahora, me encanta.