19.10.09

la cosa es así (I)

Son las 10 de la mañana y debería salir a hacer algunos trámites antes de ir al colegio, pero todavía no tengo ganas, y no sé si será porque durante una semana no pude escribir nada en ningún lado, pero tengo los dedos desesperados por tipear. El resultado es que ahora decidí sentarme acá, mientras me tomo el café que me activa para el resto del día y escribir muy rápido para no arrepentirme (y espero que me salga cortito), sin mirar y sin respirar lo que sea que es esto que pasa o que no pasa o no sé con este sujeto de sexo masculino al cual opté por llamar J.
No lo escribí antes porque me daba mucha mucha pero mucha vergüenza decir cómo lo conocí. Lo conocí por chat. Qué horror. Incluso me da vergüenza decirlo, escribirlo, pensarlo y saberlo. No sé por qué. Supongo que asocio el chat con gente desesperada, vieja y horrible que perdió el trencito de la felicidad y se refugia en salas virtuales disfrazada de alguien más.
Lo mío fue diferente. Entré al chat una noche en la que sencillamente sentí la necesidad de hablar con alguien que no me conociera, que no supiera nada de mí, que no tuviera prejuicios, que no se diera cuenta de mis dudas ni de mis miedos ni de nada. La cuestión fue que entre todos esos nombres ridículos que aparecieron, apareció uno normal y empezamos a hablar, y hablamos y hablamos y hablamos. Lo agregué al msn y seguimos hablando y hablando y hablando.