2.11.09

inside me

- ¿Qué te pasa?
- No sé.
- Hagamos una cosa. Sacate esa ropa molesta, el jean, la remera, el corpiño. Ahora ponete una remera vieja. No, esa no. Ponete la gris, la que te llega justo por encima de las rodillas.
- Listo.
- Bien. Ahora soltate el pelo.
- Listo.
- Cerrá el msn, poné el teléfono inalámbrico en la base, el celular donde no puedas escucharlo, apagá la música.
- Listo.
- Ahora andá al balcón. Abrí la puerta, salí, sentate en el piso, rodeate las rodillas con los brazos y metete toda adentro de la remera. Que sólo te queden afuera los pies y la cabeza.
- ¿Así?
- Sí. Ahora mirá para arriba, ¿qué ves?
- Veo el cielo muy espeso, lleno de pedazos de algodón pintados de gris oscuro que se mueven, que calculo que serán las nubes de la tormenta que se va alejando.
- ¿Y qué más?
- Veo la luna, redonda, redonda, brillante, brillante, blanca, blanca, que está casi todo el tiempo tapada por las nubes. Igual de a ratitos se asoma por los agujeros que le dejan y brilla todavía más. Y veo que se mueve. Yo sé que es el viento que mueve las nubes, pero parece que es la luna la que está patinando.
- ¿Y qué sentís?
- El viento. Siento viento que se me mezcla con el pelo y que me masajea el cuero cabelludo. Seguro después quedo llena de nudos, pero no importa porque mañana a la mañana me baño y me los desato. Y el viento también está despeinando a los árboles, las ramas y las hojas van para cualquier lado, pero no creo que se anuden ellas.
- ¿Qué más sentís?
- Más viento. También se me mete por entre los deditos de los pies y me golpea la espalda.
- ¿Y te da frío?
- Sí, pero no me molesta. Es un frío agradable.
- ¿Y qué más hay?
- Para abajo veo por el espacio que queda entre el vidrio de la baranda y el suelo del balcón. Veo un flaco de remera roja que pasa andando en bicicleta, veo una mujer vestida de oficina pisando muy campante con sus taco aguja y escucho los tac, tac, tac que hace cuando camina, y veo también a la gente que sale del CBC y algunos se toman un taxi, otros esperan el 146 que pasa por la esquina. Y también escucho autos y camiones y colectivos que doblan o que siguen de largo y algunos hacen vibrar el piso y me da un poco de miedo de que se caiga el balcón.
- Ahora entrá y no te olvides de trabar la puerta. Volvé a tu cuarto, atate el pelo, fijate si te llegaron mensajes de texto. Poné música.
- Listo.
- ¿Te sentís mejor?
- Muchísimo.

a veces conmigo misma estoy mejor que con nadie