5.12.09

tictac

- No te conviertas en eso que detestás, no seas una pendeja patética. Sabías que esto iba a pasar.
- Sí.
- Es más, no sabías, estabas segura.
- Sí.
- Y entonces ¿por qué carajo tenes esa cara de trapo de piso si el día está como a vos más te gusta, en un rato te pasa a buscar E (amiga de progenitores) y su casa te encanta y ella es una genia y a la noche salís con tus amigas?
- Porque soy tonta. No es que soy pelotuda o imbécil o enferma. No, soy tonta, tonnnnnnnta, así, con muchas enes. Porque aún estando 100% segura de que no iba a venir, en algún lugar del cuerpo sentía que sí, que tal vez se le daba por aparecer. Porque de tan tonta que soy estoy, desde que padre y madre se fueron, con mi mejor y más linda ropa de entrecasa, porque ordené, guardé, limpié, acomodé, reciclé, archivé, escondí, organicé, preparé y me solté el rodete porque le gusta cómo me queda el pelo suelto. Todo eso estando segura de que no iba a venir. Y como además estaba muy ansiosa esperando que titilara la maldita ventanita naranja o que vibrara el puto celular, cambié los colores del blog, me tomé 3 tazas seguidas de café y, todavía sintiendo que podía llegar a venir, les dije que no a dos amigas que me dijeron de hacer algo y a las cuales hace meses que no veo. Soy tonta, ¿te das cuenta? Soy tooooonnnntaaaaaaaaa.
- No, querida... tenés el chip de la ilusión mal configurado.