17.12.09

Tomé dos decisiones muy importantes en mi vida.
Número uno*: no voy a sentir más culpa por no terminar un libro. Te empiezo a leer, le pongo onda, llego a la mitad y seguís sn gustarme, te cierro, te guardo y empiezo con otro.
Número dos: que el dentista se meta su "no más de una tacita chiquita por día" donde más le guste, pero no en mi boca. Ya es suficiente con los buches inmundos de agua oxigenada.

*esta decisión estuvo fuertemente influída por el hecho de que mi librería de cabecera haya mandado por mail su enorme lista de ofertas y mi genial madre me haya comprado 4 novelas que me hacen babosearme sólo con el título y que me miran desde una ordenada pilita sobre la mesita de luz.