5.4.10

y bueno...

Hoy tuvimos que armar unos grupos de 4 para hacer una monografía. L (otra L, no la de la entrada anterior, esta es amiga desde la primaria) y yo esperamos a que se armaran los grupos para ponernos con la pareja que sobrara. Mal hecho, chicas. Quedaron Chica1 y Chica2. A L, Chica1 le cae mal y cuando me lo decía yo le decía "seh, qué se yo". Ahora, lo que L no sabe, es que hace un par de años, en una reunión-fiesta, yo estaba con algunas personas en una ronda cuando apareció Chica1 y dijo "¿Alguien sabe quién es la perra que se comió a X?". Dijo perra con la P muy marcada y la RR muy prolongada. La PeRRa era yo. Ella era su mejor amiga y yo, teóricamente, era una vívora, gata, descorazonada, ingrata y... perra. Y ella sabía que era yo. Por suerte, las luces eran luces de antro y nadie se dio cuenta de que me puse como un tomatito (todo esto es parte de una historia medio boba que nunca conté y pasó hace demasiado y no vale la pena rememorarla).
Cuando vi que quedaban ellas, la miré a L disimulando puteadas y le pregunté muy inocentemente si no había otra opción. No, no había. Cuando L me dijo "che, qué cagada" yo le dije "seh, qué se yo".
Somos chicas grandes y todas le vamos a poner onda, claramente. Sin embargo, la realidad es esta: va a ser un laburo sumamente careta.

(¡QUÉ LINDO QUE ES EL FRÍO!)