6.5.10

mugroso jueves

Raro, porque los jueves suelen ser los días más copados. Hoy no.
Salí del colegio para tomarme el colectivo, venir a mi casa, cambiarme e ir a jazz. En medio de Plaza de Mayo, un objeto no identificado me entró en el ojo. No me lo podía sacar, me empezó a llorar el ojo y empecé a caminar como ebria tratando de llegar a la parada mientras me sacaba lo que fuera que me pinchaba la córnea. Pelé el espejito pero no vi nada y el ojo seguía lagrimeando. Finalmente no me quedó otra que bajarme del colectivo, tomarme un taxi e irme a la guardia. El taxista me preguntó qué tenía en el ojo, le dije y me dijo "te van a abrir el ojo, te van a meter una máquina y te lo van a sacar para afuera" a lo que yo, muy amablemente, contesté "si no me lo sacan ellos, me lo saco yo" y él se tentó. En la guardia, por suerte no tuve que esperar casi nada, me atendió un chabón simpático que me puso ese liquidito naranja y me sacó tres pestañas pegadas en la parte de adentro del párpado izquierdo (que no era el que me molestaba) y después hizo lo propio en el derecho, que era el llorón.
- ¿Te sentís mejor?
- Muchísimo. Me sacaste un rinoceronte, ¿no?
- Te saqué un rinoceronte con la mamá y los hijitos.

La conclusión fue que no llegué a ir a jazz. Pocas cosas en el mundo me angustian tanto, sobre todo cuando estoy jodidamente contracturada.