11.8.10

digamos

¿Te imaginás una licuadora? Bueno, ahora le ponés un par de canciones viejas (o no tanto), unas hojas amarillentas de libro usado, unas gotitas de varios perfumes, delineador y rimmel a gusto, un chorrito de café (puede ser de cualquier tipo, instantáneo, de cafetera, expresso, turco, según preferencia del consumidor), cosas que dejaste colgadas a medio escribir y ponés on en potencia máxima.
Hay una mezcla de muchísimos colores, bien heterogénea. Está bien, así tiene que quedar. Ahora agarrás una cucharita y probás un poco. Tiene gusto raro, ¿verdad? Sí, está bien. Supongo.