11.4.11

spm permanente

Quiero llorar y me empiezo a reír. Hablo muy rápido y digo muchas cosas por segundo y cuando no se entiende me da paja repetirlo. Quiero levantarme a las 2 de la tarde y mirar películas todo el día y después quiero levantarme a las 6 de la mañana, hacerme un café y estudiar hasta que sea de noche. Tengo ganas de comprarme mucha ropa, pero me da paja tener que probármela y explicarles a los vendedores qué quiero. Me aburre haber llegado al límite de las combinaciones obvias con mi ropa pero me da paja inventar nuevas. Mi pelo está divino, pero de repente se engrasó y al rato está divino de nuevo. Muero de hambre pero quiero vomitar. El café de mi cafetera me encanta, pero el café con leche con café de mi cafetera me parece asqueroso. Tengo que ir a repasar lo de anatomía pero quiero ir a leer embrio y me da paja levantarme de acá. De pronto quiero dejar todo, anotarme en un curso de maquilladora y vivir de eso, y al ratito quiero vivir en la facultad, devorarme todos los libros, ser una nerdita-10 y hacer la residencia en el mejor hospital y después, claramente, me da paja porque faltan 7 años para eso. Tengo ganas de hablar pero me da paja explicar las cosas, sería más fácil si pudiera transmitir ideas telepáticamente. Quiero que me pregunten qué me pasa pero me da paja entablar una conversación al respecto. Mis hormonas están de acá para allá, van, vienen, se cruzan, colisionan. La señora que limpia mi casa entra silbando y pone una radio donde hablan unos hombres sobre la iglesia y después hay gente hablando en portugués y, por último, pasan canciones de Juan Luis Guerra. Y mis hormonas hacen que me cague de risa y que quiera asesinar a alguien, todo a le vez. Y me enojo cuando les doy clase a los nenes y no entienden lo que les digo, pero odio que sus madres les griten y los traten mal cuando no entienden, porque ellas tampoco entienden la distributiva, viejas gordas feas. Y falta poco para mi cumpleaños y estoy deseosa de regalos. Y no sé. Escribí un montón para compensar las entradititas cortititas, o porque tenía ganas en realidad.