2.5.11

si leés esto...

Quedate tranquilo que, de todas las tristezas, las de amor son las más lindas.
Son las más lindas cuando pasan así. Cuando pasan así son hasta nuncas y a la vez hasta siempres. Son hasta siempres porque dejaste de estar pero no vas a dejar de estar nunca.
Siempre odié los finales, incluso de las cosas que tienen que terminar, por eso cuesta tanto. Pero ahora es un alivio tener la certeza de que tenía que terminar. Es un alivio que, de repente, se hayan borrado de mi cabeza todos esos y si...
Quedate tranquilo, también, aunque no creo que te preocupara, que todas tus cosas están en una caja naranja. Está Alberto, el elefante Ray Charles, Bugs, el Pato Lucas, Garfield, la foto de un nene con una guitarra de juguete, el vinilo. Obvio que ahí también está todo lo demás. Grullas, una película española con escenas incómodas, un baldazo de neblina, un almuerzo en el barrio chino, estrellas fluorescentes para el techo, la primera mitad de Chicago, Chloe, Tolón, los parlantes de mi cuarto, todas esas canciones que ni hace falta nombrar, desayunos en la cama, Medrano y Rivadavia, San Nicolás, mensajes de texto imborrables, Oddie, Chicago, Córdoba con el río y todo lo demás y, aunque sea lo único descolgado, ahí también está el 16 de abril.
Quedate tranquilo, que esta va a ser la última entrada así de explícita.
Quedate tranquilo, que vas a seguir siendo música.
Quedate tranquilo que no lloro tanto, estaba exagerando un poquito.
Y también quedate tranquilo, que va a doler menos antes de agosto.