22.6.11

decime, ¿quién me mandó?

Hoy llegué a la conclusión de que mi vida, realmente, se fue al carajo.
Sucedió que iba caminando por Córdoba y Callao y vi a un señor con un paraguas beige, pero hasta que me pasó por al lado, mientras lo veía venir de lejos con su paraguas, mi mente me preguntó "¿por qué hay un señor que tiene un fémur en la mano y camina por la calle lo más campante?".
También sucedió que el fin de semana me pareció que había una historia de amor sumamente tierna entre el nervio cubital y la arteria cubital, porque la arteria transcurre con el nervio mediano desde el codo, pero mientras tanto el nervio cubital se le insinúa, al toque el mediano se va para el lado lateral y el nervio cubital se pone medial, se adosa a la arteria y ya no la abandona en el resto de su recorrido.
Mi living está empapelado con mapitas de nervios y arterias. Cuando mi viejo llega del laburo a la noche, digo holi, dale, preguntame algo. En el espejo del baño están las ramas del ciático.
Cuando digo que mi vida se fue al carajo, sé de lo que hablo.  
(Si llego a desaprobar, me cerceno la braquial, la femoral y me miro morir desangrada en un espejo).