6.6.11

pedacitos

Hay días que tienen pedacitos que son como encontrarte una zucarita súper azucarada y pegoteada en el paquete de zucaritas (me acuerdo que cuando pasaba eso era re feliz). Bueno, y entonces hay días con pedacitos así. Son momentos en los que parece que todo puede resultar maravillosamente genial, que algo (la lluvia, ponele) va a barrer todo lo malo, el café te va a iluminar, vas a aprobar todos los parciales con 9, en jazz vas a poder hacer todas las piruetas y los dobles giros partiendo de cuarta y no te la vas a dar contra el piso.
Son ratitos en los que sabés que es todo producto de la magia de quién sabe qué, pero sentís que son de verdad y que todo puede pasar, al revés que el resto del tiempo, cuando sabés que, eventualmente, es probable que las cosas mejoren (ponele), pero no lo sentís y querés ahogarte en una caja de cosas viejas y canciones medio sádicas.
Son re lindos ratitos. Son ratitos donde quiero escribir y bailar y me queda lo que estudio y el café me sale más rico y justo suena una canción que me da ganas de sonreír.
Lástima que no son muchos ratitos por semana.
Pero son buenos ratitos.