10.9.11

fly me to the moon

Justo estaba escuchando la canción y me dieron ganas de tipear un ratito.
No entiendo bien cómo funciono, pero a esta altura ya debería dejar de intentar entender.
Estoy a menos de una semana de un parcial que tengo 82,7% de probabilidades de desaprobar (sé que vengo diciendo lo mismo para cada parcial y mis amigas ya no me creen, así que no me voy a poner a explicar las razones de por qué esta vez tiene sentido), no estoy histérica y tengo sueño todo el tiempo. Estoy comiendo mucho y engordando en consecuencia y, sin embargo, no me odio, no empecé a usar ropa ancha, no dejé de usar escotes ni calcitas y no caí en mi usual me-voy-a-convertir-en-una-foca-dame-más-helado.
El lunes vuelve mi psicóloga y me molesta saber lo rápido que voy a tener que hablar para llegar a decir todo en 45 minutos.
Se me secó el esmalte bordó, está espeso, es un asco, incluso después de tratar de diluirlo con acetona, no hay caso. Y hablando de eso, me di cuenta de que tengo las cutículas más molestas del mundo.
También me di cuenta de que hace mucho que no dibujo, hace mucho que no lloro y hace mucho que no me voy a comprar ropa. Y no hay ningún tipo de relación entre esos tres hechos.
Por último, voy a dejar por escrito que ya no me gusta tanto el frío y me está gustando el calorcito y, si bien me siguen encantando los días nublados y la lluvia, ahora los días soleados, los pajaritos cantando y las veredas con sol ya no me deprimen.
Igual quiero que se termine el año. Quiero meter el 2011 en una cajita, cerrarla con papel film, papel aluminio, cinta de embalar, meterla en una bolsita hermética, después en una de supermercado con muchos nudos, en una de residuos con muchos nudos también, después en una de papel madera cerrada con ganchitos mariposa, guardar la bolsa en un baúl y esconder la llave adentro de un libro viejo.