14.11.11

laura no está, laura se fue



Objetivamente, un temón.
Ahora bien, más allá de eso, hasta hace un par de días yo charlaba con Mejor Amiga y decía qué copado sería ser la Laura de alguien, qué copado que piensen en vos así, qué copado que te extrañen así, qué copado ser difícil de olvidar, qué copado todo el mambo. Eso sí, pobre el que la juega de Nek o, peor, el que la que la juega de destinatario de la canción, que se tiene que bancar que esta noche Nek juegue a quererla pero cuando vuelva a amanecer perderlo para siempre... y que después se la coman a besos (esto último no es tan malo en realidad).
Bueno, ahora ya no pienso más eso. El lugar del pobre Nek  es un bajón siempre (igual no entiendo mucho a Laura, ¿por qué lo dejó? es un chabón bastante atractivo, digamos, por no ahondar en vulgaridades), el lugar del destinatario de la canción también es un re bajonazo, indiscutiblemente. Y ser Laura también es una mierda. Mal. Una porquería.
Ponete a pensar si no: tenés en tus manos un montón de amor que no querés y que podría hacer re feliz a alguien más, pero está en tus manos aunque no lo quieras. Y, peor, sabés que podrías cambiar esa situación espantosa (sabés lo fea que es) de saberse no correspondido, pero no lo hacés porque no sentís nada. Peor todavía, cuando sos consciente de que es sólo una cuestión de bad timing, porque un año y medio atrás las cosas hubieran sido distintas.
Ya fue, seamos todos amigos, toquetiémonos con cualquiera que nos caliente, tengamos hijos por inseminación artificial y que la gente sólo se enamore de sus mascotas, de un par de zapatos o de Londres.

(Igual es lindo enamorarse, pero ¿te das cuenta de que hay demasiados conflictos que da muchísima paja tener que afrontar? Viva el amor, las manzanas y los zapatos de Paruolo. Abajo el desamor, el café aguado y el frizz de mi pelo)