27.3.12

popurrrrrrrrrrrí

Uno. Si pienso en el período marzo/abril 2011 y lo comparo con el mismo 2012, tengo que pararme y apludirme.
Dos. Soy una estrella en mi zapatería, el dueño me dice cosas como "y bueno, boluda, vos viste cómo es esto, las cosas auemtan, tu sueldo también". Me piden bizochuelos. Me dicen Dra.
Tres. Ayer lloré en terapia por segunda vez desde que empecé (hace un año). Y salí a la calle llorando. Y lloré las cuadras hasta el negocio. Fue un buen llanto.
Cuatro.La ropa que me compré en este último tiempo no tiene precio.
Cinco. Me gustan mis materias.
Seis. La semana que viene me traen la cama nueva.
Siete. No sé, pero me cansé de no gritar y presumir que estoy bien cuando lo estoy por pensar que si lo digo muy alto después pasa algo que lo rompe. Y me cansé de no comprarme ciertas prendas porque "no combinan con nada de lo que tengo", cuando la solución más obvia es comprarme eso y después comprarme algo que combinde, dah.
Ocho. Café con leche con humito que empaña la puntita de la nariz, te amo.
Nueve. Voy a un gimnasio en el que son todas viejas. O viejos. O fisicoculturistas. O todo a la vez. Eso está bueno porque hace que mi aspecto no sea un factor considerable a la hora de ir. Espero que ni Johnny Depp ni Mariano Martínez ni Matthew Gubler pasen por ahí mientras yo estoy en mi clase de localizado.
Diez. Mirá esta catarata de días: mañana es miércoles, ya es mitad de semana, es como si ya se terminara, nada, ya está, después viene semana santa, se pasa en un segundito, después a arrancar de nuevo, pero hasta que te acostumbraste ya pasó la semana del 9 también, y después falta una semana y es mi cumpleaños. Le voy a contar al chico del bar que cumplo años y que cae domingo así el lunes me regala un café.
Cumplo 20.
Soy re grande
(cuando los cumpla, todavía no).
Callate, gila.