31.3.12

un cortado en jarrito

Ayer llegué a mi bar (sí chicos, es mi bar) y Mr. Cortado en jarrito me preguntó si podía saludarme con un beso. Oki, sos un divino.
Nada más remarcable que un par de comentarios y sonrisitas cuando pasaba por mi mesa durante las siguientes dos horas que estuve ahí.
Momento de irme. Voy a la caja. Me dice "para vos, $15", cuando ya los $20 que venía pagando eran un descuento importante. No quise aceptar, insistió, pero me daba culpita, entonces tiré un "no, todo bien, pero tanto no", y sonó mal, mal con ganas, y Mr. Cortado en jarrito se quedó (?).
Cuestión que me dio cosita y además di a entender un concepto que no era real, entoooooooonces, plan maestro. Atención a esto, te lo pido.
(Dato: en la cuadra del bar hay un rapipago donde siempre voy a pagar cosas del negocio).
Llegué al laburo y un rato después le comenté a mi copado jefe que había pasado por el rapipago y que estaba re vacío y sugerí ir a pagar algo si hacía falta. Justo que sí.
El rapipago hasta las pelotas (claramente no importaba ni sabía antes cuánta gente había). Fui al bar, que estaba medio vacío y Mr. Cortado en jarrito estaba ahí sentado medio aburrido.
Cuando me vieron entrar no entendían qué onda, sobre todo porque yo tenía mucha cara de preocupada.
- Por casualidad, ¿no quedó acá un celular? Porque llegué al laburo y me di cuenta de que no lo tenía y este fue el último lugar donde estuve.
- Eh, no, acá no quedó nada, yo limpié tu mesa y no había nada... ¿intentaste llamar?
- Sí, pero no suena...
- A ver, volvé a llamar de acá. (agarra el teléfono de línea del bar y amaga con marcar, pero se arrepiente y agarra su celular). A ver, decime.
- 15-pi pi pi pi- pi pi pi pi (JÁH!) (esperamos un rato mientras yo imaginaba mi cel vibrando en mi cartera en el baño del negocio). No, no suena. Ay, me quiero moriiiiiiiir...
- (cortando y caminando conmigo hasta la salida) Quedate tranqui que si te lo hubieran robado ya lo hubieran apagado, se te debe haber caído en el laburo o te deben haber hecho una joda (saliendo conmigo del bar). Che, ¿te enojaste? Porque cuando te fuiste todos me re cargaron porque pensamos que te había jodido lo del descuento...
- No, ni ahí, al contrario, me dio culpita por vos :)
- Es que venís siempre y nunca aceptás las medialunas quete ofrezco y nada... la próxima te regalo el café...
- Bueno :)

Un bueeen rato después, desde el negocio, le mandé mensaje contándole que había encontrado el celular y agradeciéndole por la buena onda. Intercambio de mensajitos banales. Fin.
¿Conclusión? Mr. Cortado en jarrito tiene mi número y yo tengo el suyo. Y café gratis.