20.6.12

Estaba triste ayer. Estuve triste una buena parte del día, por no decir todo el día.
Ahora son las 8 de la mañana y como es feriado es como levantarse en una ciudad fantasma.
Ni mu se escucha. Nada. Mis vecinos mugrosos duermen y no me zapatean encima. Nadie saca su auto del garage y no se escucha el pipipipipi del portón. Los encargados todavía no salieron a baldear la cuadra. La gente no va en auto por la calle. De hecho cuando me levanté todavía no había terminado de salir el sol.
Ahora tengo miedo. Miedo académico, que es el más fácil, y otros miedos que no son tan fáciles. PERO. Pero muy concentrada en la vorágine de ahuyentar al miedo, aunque sea por unas horas, aunque sea por un día o dos, tratando de ahogarlo en café con leche y asegurándome de que quede lejos con un par de galletitas, creo que la tristeza quedó en algún lugar de la madrugada.