8.10.12

de repente

De repente te das cuenta de que sos la protagonista de esa imagen patética que tenías en la cabeza. Not good.
De repente te encontrás hablando con tu mejor amiga abajo de un juego para chicos de un parque gigante del edificio en el que vive un amigo suyo.
De repente estás aceptando mates de un flaco que se parece mucho al chico con el que saliste cuando entraste a la secundaria y eso te lleva a pensar en el chico con el que saliste el último año de secundaria, lo cual carece absolutamente de puntos conectables, más allá del hecho de que estás recordando a dos pibes con los que saliste.
De repente estás diciendo muchas veces "yo sé que no te importa, pero..." a mucha gente. Le contás a gente que no te conoce cosas que no le importan y que, quizás, tampoco te importen mucho a vos.
De repente tenés un nivel de ansiedad que no baja ni con dos prinox y empezás a comer compulsivamente barritas de sésamo de esas que venden en las dietéticas y que vienen cortadas en cubitos.
De repente soñás cosas que no tienen sentido y querés que sean reales porque las cosas que sí tienen sentido perdieron sentido de tanto sentido que tenían.
De repente llorás.
De repente te quedás dormida.
De repente no entendés qué es lo que no entendés si es todo tan obvio.
De repente no entendés por qué estás siendo tan abstracta.
De repente te das cuenta de que este caos, que tal vez ni siquiera es un caos, pero lo es, es un mejor lugar que el de hace un año. A muchos niveles.
De repente te das cuenta de que está hirviendo el agua para el té de canela y que esos apuntes no pueden seguir esperando.