26.10.12

Estoy sobrepasada porque hoy rendí un parcial súper agotador, el último que me faltaba para regularizar bioquímica, y después fui a desayunar con las chicas y después fui a recorrer negocios onda Todo Moda por Santa Fe y después me fui al laburo. Y estoy cansada, y estresada. Y soy un caos, un desastre absoluto, tengo granitos por todos lados. No es que me quiera quejar, me repito permanentemente el montón de cosas que están más que bien, que son realmente un montón. Pero sucedió que hoy me enteré de algo que, lógicamente, no me afectó de la manera que creía que me iba a afectar cuando pensaba en enterarme. Y está buenísimo, pero me afectó de una manera que jamás imaginé que me iba a afectar.
Voy a ser goma, melosa, asquerosa, cliché, quemada, trillada, obvia. Sola. Me siento sola. De repente caí en la cuenta de lo sola que me siento. Pero ¿viste cuando sola sola? Bueno, así. No es que sienta que necesito un tipo al lado para estar bien, pero de pronto me doy cuenta de que tengo un agujero inmenso en la parte del cuerpo donde alguien me extraña, donde alguien quiere estar conmigo, donde alguien tiene ganas de hacer un recreo en su rutina para verme, donde alguien tiene ganas de hacerme reír. Un agujero inmenso donde quiero irme a dormir para pensar en alguien, donde pienso qué ponerme para salir con alguien, donde pienso qué le gustará que le cocine, donde pienso qué ir a ver al cine, donde pienso en el olor de alguien y en cómo me gusta que ese olor me abrace. No tengo olores, no tengo cines ni cocinas ni ropas, no tengo recreos en rutinas. Tengo agujeros en el cuerpo y una piedra donde debería estar eso que hace que uno sienta cosas. No siento nada, por nadie. Y siento que no me voy a enamorar nunca. Vacía. Sola. Vacía de amor. Me había olvidado de lo feo que es no querer a nadie, ni siquiera tener alguien que no me quiera para querer. El desabrazamiento absoluto.
Igual estoy bien, guarda. Estoy flaca a pesar de que como como una hija de puta, tengo mi laburo, mis materias aprobadas, mis amigas re lindas, mis planes de vacaciones,  mi perra, mi ropa nueva. Estoy bien.
Pero.
Pero. La concha de la lora.