11.5.13

Fui a una fiesta, habiendo empezado mi día 5:30, habiendo estudiado, habiendo ido al gimnasio y a jazz y estudiado más, sabiendo que iba a poder dormir sólo tres horas antes de tener que arrancar con maratón de Micro I + Cafia Plus. Comí comida china con mis amigas que, además, me hicieron una torta de limón y chocolate con granas fucsias y violetas y servilletas moradas con lunares blancos y 21 velitas en forma de G. Fui a una fiesta a la que fue el pibe, habiéndole pedido a un amigo que lo acompañe, para verme un rato, y por rato me refiero a 20 minutos. Se fumó la fiesta casi entera, casi sin ganas, sin conocer a nadie, mientras su amigo sin códigos se apretaba a una minita ebria, sin saludarme hasta que no lo vi yo, porque no quería molestarme mientras bailaba con mis amigas. Decime te quiero de nuevo, le pedí. Te quiero, me dijo. Yo también, le dije. Y me abrazó un montón, con esa manera de abrazar tan copada que tiene. Y entonces cuando se iba le pedí que viniera a saludar a mis amigas, y las saludó. Y me dio un besito y se fue.
Y tengo sueño porque leí muchas bacterias juntas.
Me voy a tomar otro té de canela y a dormir una siesta.