14.5.13

Lo malo de ser una esquizoide dramática cafeinómana es que soy re consciente de que no es tan terrible, de que el mundo gira tranqui y de que las cosas están relativamente como deberían, incluso mejores. Pero, aún así, siento que estoy en el Samba. Y eso que nunca me subí porque tengo el estómago sensible (para todo lo que no sea cafeína). Me dan ganas de cagarme a trompadas, y de última si alguien viniera y me pusiera un par de buenas patadas no me parecería mal. Esta necesidad permanente de dramatizar hace que me brote más y que me duela más el cuello. Buenísimo, sí, estás estresada, liiiiisto, pero no nos vayamos al carajo. Ya me fui al carajo igual. Claro, la piba grita de euforia o se hunde en un pozo de pena, no hay grises.
Te va a ir bien, boludita, eh.