18.6.13

Te estás dando cuenta de que sos una tarada, ¿no?
Ajá, sí, efectivamente.
Te diste cuenta de que hay cosas que no sabés qué son, porque no son esas cosas que conocías, aunque vos pensaras, como buena papafrita que sos, que iban a ser siempre iguales. Ni siquiera tienen el mismo nombre, no tenés cómo describirlas más allá de algunos datos concretos. Por ejemplo, el hecho de que no sólo encontraste el contorno del perfil de tu cara en el cuello de alguien, sino que ahora, además, ves que tu cuello también encaja con una perfección cuasi geométrica con el perfil de la cara de alguien. O el hecho de que la sola presencia te haga sentir que va a estar todo bien, o por lo menos menos enredado o un poquito más fácil. O el hecho de que se note de afuera. El hecho de que sea normal. El hecho de que mi perra se hace pis de la alegria. El hecho de que, guau, la pucha, ¿en serio? finalmente, tengo un nombre, uno de estos que yo quería.