21.2.14

Estar acá,  ver tanto mundo y a la vez ser cada vez más consciente de lo poquitito que es esto y de todo lo que hay allá afuera, hablar con gente que viaja tanto, que está acostumbrada a un estilo de vida tan distinto, libre de esta cosa absurda de hacer una carrera en los años justos y terminarla y recibirse... me está volando la cabeza. Quiero vivir viajando. Haga lo que sea que termine haciendo con mi carrera y con mi vida, quiero viajar. Todo el tiempo. Vivir para viajar. Trabajar para viajar.  Comer para viajar. O no comer para viajar. Sola, con mi novio, con amigas. Viajar. Quiero que esta sensación se prolongue eternamente. La sensación de caminar por la orilla del Támesis,  vestida como una diosa, comiendo un waffle calentito y espinjoso con los grumitos de azúcar derritiéndose entre la lengua y el paladar. Quiero vivir para acostumbrarme a eso.