25.2.14

El tiempo no pasa, los días no son días,  o sí,  sí que son días, pero no los registro hasta que no agarro el celular para fijarme. Llueve, de a ratos hay sol, ¿qué importa? A veces pregunto en la calle cómo llegar a algún lugar y, si está muy lejos de donde estoy en ese momento, la gente me dice que me tome el subte o un bondi. No. No quiero. Quiero caminar. Caminar Londres. No vine a pasar calles bajo tierra ni a mirat pedacitos de  iudad desde la ventanilla de un bus coloradonde dos pisos, vine a respirar Londres, a chocarme con la gente en Oxford Street y decir "oh, sorry, sorry!".
No sé si fue sin querer o a propósito,  pero el 75% de las palabras de mi diccionario se están redefiniendo. Respirar, caminar, despertarse,  bañarse,  desayunar, comer chocolate al lado del río. Quiero volver porque extraño mi mundo, y ahí está la magia: estoy en otro mundo, que ponele que es el mismo, pero no lo es. Todos sabemos que no lo es, más allá de las tres horas de diferencia. En este momento siento que estoy escribiendo una gran suce de delirios que no están teniendo ningún tipo de forma, pero es que no se, estoy tirada en esta especie de lugar para estar como morsa, viendo todo esto, sintiendo todo esto, cansada por caminar  pot los mercados alucinantes con olores increíbles de comidas de todo el mundo, cansada porque el viento que pega en la cara cuando se camina por el London Bridge es muy fuerte y muy frío. .. todo eso hace que me brote escribir. No sé qué.  Algo. Evidentemente una serie de frases inconexas teñidas con algo qie no logro identificar.
Mi psicólogo se va a hacer un festín conmigo cuando vuuelva.