10.7.15

Me duele la agenda, el piyama, el chocolate en la mochila y el whatsapp que no te puedo mandar.
Me duele la distancia, tu remera, la alarma del despertador, pintarme los ojos hinchados para no llorar más.
Me duele la cotidianidad, la rutina escarchada en mil pedazos. Me duele el nudo en la garganta, me duele no saber, me duelen las ideas y me duelen las películas. Me duelen las distracciones y el arroz blanco con queso derretido.
Pucha que duele.