25.12.09

No fue tan terrible. Incluso fue lindo. Al mediodía J me acompañó a vender libros usados y después fuimos a tomar café y después a un parque a un parque y jugamos a embocar piedritas en un tacho de basura. Después me acompañó a mi casa. Un rato más tarde llegó Mejor Amiga, así que la presencia de mi abuela no se me hizo tan insoportable.
La comida fue jodidamente rica pero casi la vomito porque tuve varios ataques de risa como hacía ya un tiempo no tenía. A la hora mágica fuimos con Mejor Amiga a la terraza a mirar los fuegos y nos quedamos hablando hasta alguna hora en que empezamos a congelarnos y decidimos bajar y continuar con la charla y mis ataques de risa en mi cuarto hasta un ratito antes de que amaneciera. Después creo que nos quedamos dormidas en el medio de un diálogo.
Cuanod me desperté hoy a la mañana, descubrí con alegría que mi viejo había llevado a mi abuela a su casa. Mejor Amiga se fue y yo disfruté de mi café, de la novela que empecé hace unos días y de la sorpresa de encontrarme con que mi panza no parecía haber registrado que ayer comí como una cerdita y no presentaba ninguna redondez excesiva.
Chinchín.