14.12.09

one, two, three, take my hand and come with me


Y allá fuimos, mi taquicardia y yo, a internarnos en el escenario, en las luces, en los kilos de maquillaje, entre las otras 13 mujeres listas para rockear por 3 minutos con 43 segundos.
En el "camarín" me divertí un montón con las otras chicas que morían de nervios como yo.
Después me tembló todo, tuve miedo de olvidarme los pasos en cada segundo, tuve miedo de caerme, de confundirme, de paralizarme, pero no pasó nada de eso. Bailé feliz, muerta de miedo, revoleando al compás de las demás mis brazos y pies y mi pelo atado bien alto en una cola súper larga. Se pasó rapidísimo.
Bajé del escenario sintiéndome completamente relajada, súper sensual y tan llena como pocas veces. Y para colmo, cuando salí estaba J sentado esperándome, en vez de estar en la cancha como de costumbre, diciéndome que había estado genial e invitándome a comer pizza. Pocas noches tan simples y tan lindas.