13.12.09

sunday morning

Perdí completamente la noción del tiempo, pero siempre que pasa eso, los domingos a la mañana la recupero. Amo los domingos a la mañana, son como un paréntesis en el tiempo, puedo pensar sin martillazos ni ruidos de mezcladoras de cemento en los edificios de alrededor, puedo relajarme en una atmósfera relajada porque en mi casa están todos relajados. Y puedo darme cuenta de que en los últimos dos días terminé la secundaria y me subí a un escenario por primera vez. Y me puedo mirar en el espejo del baño después de lavarme los dientes y decir ¡apa la papa, terminamos la secundaria y nos subimos a un escenario por primera vez! y después reírme por estar hablándole al espejo, o a mí, o a nadie. En fin. Cosas que pasan los domingos.
Y también pasa que me quedo como tildada mientras tomo mi café hecha una bolita en el sillón del living, mirando por el balcón, pensando en todas las veces que estuve así de colgada en otros momentos del año, y entonces me doy cuenta de que ya se termina, y pienso che-qué-locura-que-falten-18-días-para-que-se-termine-el-2009 y que este año me hayan pasado tantas pero tantas cosas y que yo haya cambiado tanto pero tanto y qué bueno poder mirar todo eso, mirar para atrás, mirar para adelante, mirar a mi alrededor ahora y sonreír desde lo más profundo de mis entrañas y estar absolutamente satisfecha de lo que hice, de lo que superé, de la que soy ahora y respirar hondo y terminar mi café y venir acá a escribir esto y que mis viejos vengan a saludarme porque se van a elegir un televisor nuevo y después a almorzar y que yo me quede en mi casa y pueda elegir mi comida y cocinarme a mí una comida de verano de esas que me gustan tanto y disfrutarla conmigo y una de esas películas taradas que pasan en Cinecanal o TNT los domingos, tipo Los ángeles de Charlie o alguna de Disney.