28.1.10

almedras, patentes, jazz

Anoche fue una girl's night. Anoche me acordé de CUÁNTO me gustan las almendras y de CUÁNTAS soy capaz de comerme. Anoche estábamos con Mejor Amiga, R y N en la casa de N que tiene pileta. Estábamos tiradas el lado de la pileta a erso de las 4 de la mañana, ellas comiendo lo que había sobrado de pizza fría, yo bajándome el frasco de almedras. Estábamos inventando reggaetones melosos inspirados en los novios de Mejor Amiga y de R hasta que de repente nos vimos envueltas en un reggaetón bizarro y ordinario, al mejor estilo Arjona, sobre ser mujer y entonces llegamos a una conclusión: en promedio, una mina con útero gasta $500 en productos relacionados.

Esta tarde, cuando volvía de lo de N, cuando iba para jazz y cuando volvía de jazz, me di cuenta de que miro las patentes de todos los autos para ver si encuentro la suya. Y no es que piense en volver a verlo alguna vez. Ni siquiera pienso en general en él. Pero no puedo evitar buscar su patente.

Hoy pasó que cuando llegué de jazz, cerré la puerta de mi casa y, sin querer, me largué a llorar. Después fui a la cocina, tomé Levité del pico, comi un par de uvas y se me pasó.