18.1.10

holi, llueve

¿O no que el mundo es más lindo cuando llueve?
Podés salir a la calle a dar una vuelta y no te importan las baldosas flojas y además toda la calle es para vos porque la gente no entiende nada y abre sus paraguas y encima se refugia debajo de los techos. También podés llorar un montón así, libremente, y nadie se da cuenta. El calor huye por un rato. Los vidrios se llenan de gotitas y si es de noche parecen como estrellas pegadas al vidrio. Si abrís las ventanas entra un olor a tierra mojada que es más lindo que cualquiera (excepto, tal vez, que el olor a tostadas recién hechas, pero bueno) y, si una de tus ventanas da al lavadero, además se moja la ropa que hace un rato está colgada esperando a secarse porque el viento empuja al agua para adentro, pero no importa, porque el agua también te moja a vos un poquito. Igual si salís el agua te moja un montón y esta buenísimo porque cuando volvés toda empapada y sonriente es como si en vez de agua te hubieras mojado con revitalizante y te sentís genial. Y ni te cuento si, además, justo ayer empezaste a leer un libro que te encanta y cuando llegás de dar una vuelta todavía sigue lloviendo y como tus viejos no llegaron del laburo te podés tirar pancha en el sillón con un vaso de Levité de pomelo bien fría, tu libro, el ruido de la lluvia chocando en diferentes lugares y la ventana del living que se mueve con el viento y las hojas de los árboles que bailotean todas mojadísimas.

Lluvia, estás buenísima y te amo, ¿no te querés casar conmigo?