1.1.10

miedo con sonrisa

Me acuerdo que el verano pasado, en Córdoba, fui un día a Cuchi-Corral, un lugar altísimo desde el cual la gente se tira en ala-delta y parapente y esas cosas voladoras. Resulta que yo estaba caminando muy campante por ahí y fui para el lado de la rampa por la cual corrés antes de saltar. Yo sabía que había un terrible precipicio, pero cuando de pronto apareció ante mis ojos semejante vacío, me agarró una sensación de vértigo increible y esa cosa como de no poder respirar. Bueno, hoy, cuando me levanté, miré las hojas de la agenda completamente vacías, las hojas del diario completamente blancas y caí en la cuenta de que ya estamos en el 2010 y que el año no es más que un cuaderno de 365 hojas más blancas que las de la agenda y el diario juntas, y que ni siquiera tienen renglones para guiarme, me agarró de nuevo esa sensación. Vértigo total. Terror. Todavía en la cama, cerré los ojos, me di vuelta muy bruscamente y traté de tranquilizarme. Casi que lo logré. El miedo no se fue, claramente. Sin embargo, me di cuenta de que este miedo que tengo a toooodo lo que me espera este año, es un miedo muy mezclado con otras cosas: curiosidad, expectativas, gente nueva, conocimientos nuevos, actividades nuevas y demases novedades que no se me ocurren. Y entonces me di cuenta de que este miedo no es tan apabullante como otros, es un miedo copado, miedo con sonrisa.