29.10.13

Me re acuerdo de cuando escribir acá era un evento. Tenía un ritual y todo.
Me despejaba. Significaba cosas, ponele. O no tanto, pero casi.
Ahora me da paja loguearme.
Me imaginaba una vida blogueada, con todo plasmado acá por un montón de tiempo.
Hoy cuando quise entrar probé 5 contraseñas distintas hasta dar con la que correspondía.
Cosas que pasan. Cosas que cambian. Cosas que una pensaba que iban a seguir igual a través de todo un universo de cambios, esas cosas también cambian. Lógicamente dejé de referirme a este blog hace como dos renglones y estoy siendo súper profunda y abstracta. Bah, ni tan abstracta.
Me acuerdo de escribir acá para darle forma a la angustia y a la sensación de que ciertas manchas eran irremovibles. Debería aprender para el futuro y no creerme a mí cuando me digo y me repito y me resalto y me marco con lapiceras de colores que determinado hecho es así y así y asá y que va a serlo forever and ever, porque no chicos, el mundo no funciona así, evidentemente. Por suerte. Y no tanto por suerte sino más bien por todo lo demás que no es suerte y que hace una, sin darse cuenta y dándose cuenta también. Que se yo. No sé, por dar un ejemplo, ahora amo la primavera, me gusta el calor, el invierno me desagrada y las películas de teror no me molestan tanto.