16.3.14

Años luz de sabér realmente qué quiero, cómo lo quiero y a años luz de llegar a ese punto.
No está mal, porque el camino lo tengo. Creo.
Años luz de tener certezas absolutas.
Años luz de entender por qué quiero llorar.
Años luz de entender por qué no entiendo si hasta hace un par de días entendía.
Años luz de bancarme cosas que me hacían mal. Años luz emocionales, pocos meses reales. Es como la equivalencia entre nuestros años y los años de los perros, o de las mariposas.
Años luz de sentir cosas que me necrotizaban pedacitos de alma y de cerebro.
Años luz de gente con la que no quiero cruzarme nunca más, pero que a la vez espero cruzarme en 20 años, espero poder abrazar a esa gente y decir "che, tanto tiempo, ¿qué es de tu vida?".
Años luz de esconderme de lo que no estaba tan bueno sólo por el miedo a que fuera peor.
Hubo un momento donde, desde lo más profundo, creía que antes había sido más feliz. Todo tiempo pasado fue mejor.
NO. MENTIRA. Me da placer decir y creer, tan profundamente como antes, que lo que pasó es lo que fue y nada más. Estuvo buenísimo, fue una mierda, me sirvió para entender, para aprender, para relajar (un poco). Lo realmente bueno es lo que se viene. O al menos pensar que lo realmente bueno es lo que se viene. Si no, ¿para qué? ¿para qué escribiría? ¿para qué dibujaría? ¿para qué estudiaría medicina? ¿para qué sería ayudante de cátedra? ¿para qué bailaría? ¿para qué querría viajar? ¿para qué trataría de solucionar los ratos de angustia con chocolates y novio? ¿para qué me hubiera enamorado? ¿para qué, si no pensara que lo que está por venir es siempre mejor? ¿para qué me compraría ropa de fiesta a pesar de que salgo con menos frecuencia que la del 180? Porque espero que cada día sea mejor que el anterior, porque espero que este año sea mejor que el anterior y que el que viene supere todavía más a este.
Uh, re densa. Me puse re densa mal. Es que estuve comiendo un dulce de higos increíble (sin azúcar, ideal para ataques de ansiedad), pero re denso. Como yo.
Creo que acabo de ver salir por la puerta de calle al primer bajón de domingo del año.
Y ahora que se fue, puedo seguir preparando mi clase.
Sean felices, caminen mucho, coman chocolate, usen perfume para la ropa y aritos de colores. Y calzoncillos y bombachas divertidas.