17.1.15

Acá andamos. Hola sí, ¿viste eso que pensabas que estabas mejorando?  Bueno, in your face, bitch. Asi me siento, siendo yo la bitch, cuando en el cuarto día de vacaciones con mi novio comienzan a asomar los ataques de pánico y yo lloro mientras mi novio se clava una hamburguesa porque yo me bajé de comer parrilla y elegí un agua sin gas. Y después vuelvo a sentir esa sensación horrible que ya conozco, esa que me dice que no coma aunque tenga hambre, esa  que se parece un poco al placer, pero que sé que es enfermiza, esa aberración ridícula, absurda de mil formas distintas, que me hace percibir a la debilidad muscular, al ruido que hace la panza pidiendo comida y a las ganas de comer unas empanadas como algo meritorio. Y no como y no voy a comer. Y estudio medicina y se lo fucked up que es todo esto. Y, sin embargo, acá estoy, disfrutando de sentirme como el orto y agradeciendo que no me siento culpable por las dos medialunas del desayuno, a pesar de que eso y un turrón fue toda mi ingesta del día y a pesar de que fui a correr a la mañana y jugué dos horas sin parar a la paleta en la playa.
Bienvenidos mambos veraniegos, volvemos a encontrarnos.
Besitos a mí.