20.6.15

Una célula dendrítica.
Una célula dendrítica con dendritas de hierro, de metal, dendritas que son cadenas, eslabones que se agregan de a uno, que vos agregás de a uno, sin querer o queriendo. Son un collar precioso, son un collar de ahorque. Una dendrita que te muestra todo lo que hay del otro lado, lo procesa para vos, te lo presenta, no te enfermes, inmunidad celular de memoria, no te volvés a enfermar de lo mismo porque la dendrita ya te lo presentó, porque ya hiciste la colaboración T-B, ya hay anticuerpos.
Y, sin embargo, mirá, ahí vas de nuevo, a enfermarte de lo mismo. Enferma de miedo, enferma de impotencia, plagada de "y si..."s que nadie puede responderte ni vos vas a poder responderte nunca, porque no fue, no pasó, pasó así. Y ¿qué vas a hacer? ¿Miedo de qué? ¿Cómo sabés que empezar antes era mejor? ¿Cómo sabés que probar antes era conveniente? ¿Cómo sabés que hubiera sido mejor preguntar, aclarar, gritar, putear? No sabés, y ¿qué importa? Ya pasó, ¿qué cambia, qué va a cambiar? Sabés que nada, sabés que así es mejor, que sos tu mejor, que vas a ser la mejor versión de vos, que la mejor versión de vos está ahí, matando por salir, pataleando porque la dejes ver un pedacito de la luz de la ventana, un poquito del olor al CH, al Manifesto, un poquito de Lindt. Da lo que sea por salir, y vos, como siempre, empeñada en entretenerla, en frenarla con  miedos y con excusas, cuestionando todo, lo que se presta a dudas y lo incuestionable. Listo, fin del análisis. 
¿La cortamos? Cortala, te lo ruego. Basta. Somos tres viviendo en una. Lo más cercano a una bonita esquizofrenia, pero no. Sin trastorno psicótico, sin locura, sin patología, sin haloperidol. Un poquito de rivotril nada más. Y ¿qué? ¿Qué viene ahora, después, mañana, más adelante? Ni idea. Dejala salir, dejá que florezca Londres, jazz, los errores, los buenos errores, los errores que brillan como oro porque son oro, así de valiosos. Dejalos salir, dejala salir, liberala. 
Estás frenando a la equivocada.