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13.6.12

¡epa!

Me colgué un poquito, no mucho. Quiero escribir banda de cosas, pero me da fiaca el sólo hecho de pensar lo larguísimo que quedaría esto. Pero ya me acostumbré a que las cosas que me suceden queden acá, me va la de mirar entradas viejas, así que voy a escribir cosas para que sean viejas en un par de meses y así las puedo mirar y ver qué estaba sucediendo en mi vida.
Mr. Cortado en Jarrito se puso media pila y se la sacó: me invitó a salir y me dejó plantada. PERO guarda, la siguiente vez que me vio me dejó en el platito del café un papelito muy cursi que me recontra derritió porque, admitámoslo, Perdón! :( Otra oportunidaaaaad, porfa! ablanda a cualquiera. O sea, con la carita triste incluida. Y con linda letra. Ya fue. Así que bueno, salimos nomás. Sucedió que estuvo buenísimo y es un flaco del cual jamás podría enamorarme, ni siquiera podría gustarme intensamente, por lo que no queda otra que sea 0 drama y banda de pasarla bien. Y eso es bueno.
Estar viviendo sola es una fiesta. Rutina de domingo a la noche: cena con mejor amiga+graduados+manicura. O sea, dale.
Tengo una amiga de laburo. Es genial eso, me siento re madura porque tengo una amiga en el laburo (y más madura aún diciéndolo así...e' lo que hay). Es todo muy divertido y armamos listas de música que duran toda la tarde y bailamos. Y también atendemos a la gente y trabajamos, ojo. Pero siempre bailando.
Y ponele, nada que ver, pero ayer, cuando me fui a comprar galletitas, Mr. Cortado en Jarrito me acompañó y me dijo que me quería volver a ver. Y empecé a ver a mi ex-ex, lo cual es raro. Me parece que me volví medio perra. Igual creo que me lo merezco porque siempre fui una santita horrible. O sea, no horrible, pero se entiende el concepto. Y me quiero divertir y quiero pasarla bien y quiero no maquinar todo el tiempo y quiero no tener ganas de llorar y no sentir que se me va el corazón por la cañería cuando me enjuago el shampoo: quiero que me agarren de la cintura y me partan la boca. Y nada más. De última capaz  un heladito, un Gancia, nada más. Puta madre, che.
En simultáneo yo estudio un montón, viste (no, en serio, estoy durmiendo poqui poqui poquito). Y no sabés todos los esmaltes, aritos y ropa que me estoy comprando. Una locura esto.    
Y para colmo, mañana arranca Puro diseño. Mi sueldo de este mes va a desaparecer antes de nacer.

13.1.10

pf


Obvio, este blog es tan ciclotímico como yo.
Yo soy tan ciclotímica como corresponde porque soy una pequeña adolescente en crecimiento.
Entonces lo que pasa es que un día estoy que reviento de alegría y al día siguiente me quiero bajar una botellita de cianuro con chocolate. Hay pocos grises.
En fin. La cuestión es que ayer me acosté a dormir y dormí. Desparramé un par de lágrimas, claro que sí, porque para mí llorar es tan necesario como respirar, pero no tantas como para que hoy mis ojos me pasaran recibo. Hoy me levanté y me tomé un café que estaba realmente riquísimo. Y en la heladera había melón así que comí melón. Temí por mi estabilidad emocional porque Mejor Amiga me canceló los planes de la tarde por razones más que comprensibles, así que pensé que me iba a hundir en un pozo de pesimismo y maquinación, pero no.
No entiendo muy bien qué pasa adentro mío, ya ni me gasto demasiado en descifrarme, pero a veces me doy algunas pistas que me facilitan un poco las cosas.
Resulta que cuando M me dijo que no podía hacer nada hoy, me solté el pelo y me encantó como estaba porque había un montón de bucles re lindos. Después me puse una remera viejísima roja que hacía siglos que no usaba, un jean que tenía re abandonado y las converse negras. Siendo las cuatro y media de la tarde, me armé con Macarena y las llaves, dejé el celular tirado en la cama y salí a dar vueltas a la plaza. Estaba fresquito y había un chico paseando a su perro con el que intercambié miradas las 3 veces que nuestras vueltas se intersectaron.
Me sentí genial caminando así, sola con mi música y nadie más. Me sentí tranquila. Casi tanto como me sentía mientras estaba con J o un par de horas después de estar con él.
Después volví y me hice una merienda re rica y la disfruté conmigo y agregué un montón de palabras a mi lista de palabras preferidas (no me digas que clepsidra no suena genial, lástima que es un reloj de agua o algo así y no es algo que se pueda incluir en el vocabulario de todos los días).
Me sorprendí porque había pasado ya toda la tarde y yo estaba perfectamente tranquila. Pensé que tal vez, finalmente, había hecho uno de esos clicks que te resetean algo adentro o que se me había activado la glándula que secreta seguridad, esa seguridad que hasta ahora siempre me había dado la presencia de alguien más. Hoy ninguna canción me puso considerablemente triste. Hoy decidí que aunque todavía no sepa what's-up-with-me, quiero dejar de inventarme historias en la cabeza. Mejor Amiga y un sujeto más opinan que le di demasiada importancia a una conversación-mala-onda de ayer. De cualquier manera, quiero dejar de ser tan monotemática y para eso tengo que aclarar algunos puntos y a otra cosa mariposa. Por lo tanto, mañana hablaré y trataré de que hable (claro, siempre y cuando acepte verme).
Qué placentero es hacer catarsis toda desordenada.
Empecé a leer un policial sobre un secuestro en Londres que está buenísimo.
Mañana me voy a comprar una malla nueva y, si me sobra cash, una remera.
Quiero empezar la facultad.
Quiero empezar francés.
Quiero ir a jazz. Ahora.
Me quiero ir a Córdoba.
Me quiero hamacar.
Tal vez debería irme a dormir.
Qué entrada tan larga, creo que me daría mucha paja leerla.

10.1.10

oraciones unimembres

Mi foto cuasi-preferida.
Madrugada calurosa y pasto y cielo estrellado y avisos de tormenta a lo lejos.
Escucharte cantar.
Sentirte respirar.
Bzzz, mosquitos.
Ir a tomar algo.
Caminar abrazados.
Besos de estacionamiento.
Avenidas iluminadas.
Ver el casi-amanecer por la ventanilla.
Beso interminable de chau, nos vemos.
Subir, abrir la puerta.
Tirar todo, desvestirme, caer ya dormida en la cama.
Despertarme al mediodía, acordarme y sonreír.
Estirarme mucho, hablar con Mejor Amiga.
Devorar mi comida preferida.
Arreglar con N (Mejor Amigo), bañarme, vestirme, putear al calor.
Caminar por las calles vacías de enero al compás de Mp4-Macarena.
Llegar, hablar, reirme, hablar más, tomar café, comer durazno.
Escuchar a N tocar Calamaro y Hotel California y cantar desde muy adentro.
Volver caminando, pasar por los chinos, comparar Levité, comprar manzanas verdes.
Llegar, qué calor, estar bien (o algo así).
Nota final de fin de semana: 8. Aprobado.

3.1.10

ups

Mejor Amiga: ¿viste que sos paranoica? ¿viste que estaba todo bien?
Gabi: Más o menos. Cuando decía que me gustaba lo decía por decir. Hoy realmente caí en que me gusta.
MA: ¡Está perfecto!
G: Estaría perfecto si no tuviera que meterme en el orto esas intensísimas, putas, frenéticas y cursis cosquillas que siento en todo el maldito cuerpo cada vez que me agarra la cara y me da un beso.
Punto a parte.
La ropa interior linda te hace sentir linda. Abajo las bombachas de abuela, arriba los culottes con rayas blancas y negras.
Odio el calor.
Quiero empezar Jazz. Ya.

2.1.10

me tienen harta...

... los mosquitos y la incertidumbre.
¿Tan difícil es que si me pongo Off no se acerquen a picarme ni a zumbarme?
¿Tan difícil es, sin no tenés más ganas de verme, decírme "flaca, no quiero verte más"?
Digo, ¿no? O sea, está clarísimo que no me voy a poner a saltar en una pata, pero era algo que estaba contemplado debajo del título sin-compromisos. Es lógico que pase pero igual de lógico es que yo no quiera estar esperando sin saber qué carajo estoy esperando.
Digo, ¿no?

(pero tengo un cubrecama nuevo, rayado de todos colores que es hermoso y me encanta... y pienso en cómo me hubiera gustado estrenarlo con vos y no con los mosquitos, shit!)

25.12.09

No fue tan terrible. Incluso fue lindo. Al mediodía J me acompañó a vender libros usados y después fuimos a tomar café y después a un parque a un parque y jugamos a embocar piedritas en un tacho de basura. Después me acompañó a mi casa. Un rato más tarde llegó Mejor Amiga, así que la presencia de mi abuela no se me hizo tan insoportable.
La comida fue jodidamente rica pero casi la vomito porque tuve varios ataques de risa como hacía ya un tiempo no tenía. A la hora mágica fuimos con Mejor Amiga a la terraza a mirar los fuegos y nos quedamos hablando hasta alguna hora en que empezamos a congelarnos y decidimos bajar y continuar con la charla y mis ataques de risa en mi cuarto hasta un ratito antes de que amaneciera. Después creo que nos quedamos dormidas en el medio de un diálogo.
Cuanod me desperté hoy a la mañana, descubrí con alegría que mi viejo había llevado a mi abuela a su casa. Mejor Amiga se fue y yo disfruté de mi café, de la novela que empecé hace unos días y de la sorpresa de encontrarme con que mi panza no parecía haber registrado que ayer comí como una cerdita y no presentaba ninguna redondez excesiva.
Chinchín.

14.12.09

one, two, three, take my hand and come with me


Y allá fuimos, mi taquicardia y yo, a internarnos en el escenario, en las luces, en los kilos de maquillaje, entre las otras 13 mujeres listas para rockear por 3 minutos con 43 segundos.
En el "camarín" me divertí un montón con las otras chicas que morían de nervios como yo.
Después me tembló todo, tuve miedo de olvidarme los pasos en cada segundo, tuve miedo de caerme, de confundirme, de paralizarme, pero no pasó nada de eso. Bailé feliz, muerta de miedo, revoleando al compás de las demás mis brazos y pies y mi pelo atado bien alto en una cola súper larga. Se pasó rapidísimo.
Bajé del escenario sintiéndome completamente relajada, súper sensual y tan llena como pocas veces. Y para colmo, cuando salí estaba J sentado esperándome, en vez de estar en la cancha como de costumbre, diciéndome que había estado genial e invitándome a comer pizza. Pocas noches tan simples y tan lindas.

10.12.09

callate, cursi

Como dije, iba a escribir al respecto si tenía ganas. Ganas no tengo, pero tengo que hacer tiempo, que es como lo mismo.
Fue una noche medio rara porque no estaba en mi casa (ni en la suya). Dado que mis viejos estaban afuera, yo estuve viviendo hasta el martes a la tarde en la casa de una amiga de ellos que viene a cumplir la función de tía-soltera-que-se-la-banca. Y me dijo que no tenía problema en prestarme un rato la casa y que después volvía y se encerraba en su cuarto y desaparecía. Quedó comprobado que se la banca.
23:30. Timbre. Calcitas, remera absolutamente normal y cuidadosamente seleccionada, pelo salvaje. Holi. Hola. Sonrisas. Las preguntas de siempre, los diálogos de siempre. Blabla. ¿Querés café? Blabla. Y entonces, cuando yo estaba por proponer que nos quedáramos en el sillón o en el jardin o en la alfombra, charlando (ponele), compartiendo las boludeces de 15 días sin vernos, compartiendo no-palabras con Norah Jones de fondo, no se le ocurrió mejor idea que ver una película. Laputaqueteparió. Bueno, okey, veamos una película. Claramente mis ganas de ver una película no superaban mis ganas de que me pegaran una patada en la panza, pero me daba noséqué decirle que no.
Cuestión que terminamos eligiendo una película de animación, Mary and Max, que resultó ser muy muy linda (véanla). Durante la primera mitad la odié, sobre todo porque como me había dicho que no se iba a quedar mucho, creí que ni bien terminara se iba a ir y no iba a haber tiempo para nada más. No me podía concentrar en lo que pasaba. Estaba ahí, con él abrazandome, su boca tan cerca de la mía, ese olor tan suave y tan... nosé. Cada tanto me daba un beso en el pelo, en el cuello, me abrazaba más fuerte, me acariciaba la mano, el brazo.
Terminó la película.
¿Te quedás un ratito más?
Bueno, pero un ratito.
Y me regaló un manojo de besos. Y después, para mi sorpresa, empezó a hablar. Habló de boludeces y hablamos de boludeces. Hablamos mucho, abrazados, con el reflejo de la luz del patio.
Lo que siguió a la charla no viene al caso (dejar volar la imaginación).
Tengo grabadas sonrisas, particularmente una que se prolongó el tiempo que tardé en atarme el pelo. Era una sonrisa chiquita y dulce que no decía absolutamente nada, pero era tan qué-linda-sonrisa-que-tenés que para hacerme un rodete desprolijo tardé lo que tardan los estilistas de hollywood en hacer esos peinados arquitectónicos. Y tengo grabados sus dedos acariciándome la espalda o corriéndome los mechones de pelo de la cara y cuando me acuerdo me pasa algo que no sé bien cómo explicar, pero que se parece a que alguien estuviera dibujándome garabatos por todo el cuerpo o que me hubieran conectado una batidora eléctrica en el esófago. Algo así.
Y en mil momentos quise decirle que me sentía increíblemente cómoda, pero no se lo dije. Era obvio. O no, pero no se lo dije igual. Hubo mil silencios en los que podría haberlo susurrado, pero preferí quedarme sólo con el silencio, tenía miedo de pinchar la burbuja.

(Puaj, esta va a ser la última entrada de este estilo por mucho tiempo... espero. Me salen por los poros los adjetivos empalagoso, pegajoso, chicloso, meloso, y los odio y ni siquiera tengo novio o chongo o algo con nombre o algo. Así que seá-cá-bó).

5.12.09

tictac

- No te conviertas en eso que detestás, no seas una pendeja patética. Sabías que esto iba a pasar.
- Sí.
- Es más, no sabías, estabas segura.
- Sí.
- Y entonces ¿por qué carajo tenes esa cara de trapo de piso si el día está como a vos más te gusta, en un rato te pasa a buscar E (amiga de progenitores) y su casa te encanta y ella es una genia y a la noche salís con tus amigas?
- Porque soy tonta. No es que soy pelotuda o imbécil o enferma. No, soy tonta, tonnnnnnnta, así, con muchas enes. Porque aún estando 100% segura de que no iba a venir, en algún lugar del cuerpo sentía que sí, que tal vez se le daba por aparecer. Porque de tan tonta que soy estoy, desde que padre y madre se fueron, con mi mejor y más linda ropa de entrecasa, porque ordené, guardé, limpié, acomodé, reciclé, archivé, escondí, organicé, preparé y me solté el rodete porque le gusta cómo me queda el pelo suelto. Todo eso estando segura de que no iba a venir. Y como además estaba muy ansiosa esperando que titilara la maldita ventanita naranja o que vibrara el puto celular, cambié los colores del blog, me tomé 3 tazas seguidas de café y, todavía sintiendo que podía llegar a venir, les dije que no a dos amigas que me dijeron de hacer algo y a las cuales hace meses que no veo. Soy tonta, ¿te das cuenta? Soy tooooonnnntaaaaaaaaa.
- No, querida... tenés el chip de la ilusión mal configurado.

28.11.09

así pero al revés


Hola sí, bancá que voy a buscar mi certificado de meada-por-un-elefante y vengo.
No es justo, no es justo y no es justo.
Después de intentar de todo, desde berrinches de pendeja de 6 años hasta diálogos adultos con razonamientos lógicos, logré que mis progenitores accedieran a viajar si yo me quedaba en la casa de una amiga de ellos (que es una genia, pero no viene al caso) pero el primer día y la primer noche me quedaba en mi casa, sola y feliz.
Claramente jamás pensé en la posibilidad de estar realmente sola, sino que pretendía pasar el día en mi casa con J sin preocuparme por la inoportuna llegada de nadie. Pero no, claro. Cuanod le dije a J que iba a tener la casa para mí, esperando que se autoinvitara, como correspondía, me dijo ah, qué bueno, yo tengo que hacer mil cosas para la facu así que nos vamos a poder ver recién a partir del lunes, que es lo mismo que decir GRITASTE, PATALEASTE, DISTE PORTAZOS Y NEGOCIASTE AL PEDO PORQUE MI SÚPER SOLICITADA AGENDA ME IMPIDE VIVIR HASTA JUSTO DESPUÉS DEL FIN-DE-SEMANA-CON-TU-CASA-SOLA.
Qué bueno todo.
Ojalá que su facultad, sus profesores, sus entregas, su edificio, su perro, mis especulaciones, mis viejos, mi casa, mis planes y su puta falta de captación-de-indirectas-poco-sutiles sean quemados con aceite caliente y devastados por un tsunami (por lo pronto, mis planes y mis especulaciones naufragan tragando agua podrida, sin salvavidas en el medio de todos los océanos juntos).


AH, Y PROPONGO QUE CAPTACIÓN-DE-INDIRECTAS-POCO-SUTILES SEA UNA MATERIA OBLIGATORIA EN TODOS LOS NIVELES DE EDUCACIÓN, DESDE SALITA DE 3 HASTA EL ÚLTIMO AÑO DE LA FACULTAD (ni siquiera te digo de indirectas en general, eso ya es como un posgrado).

24.10.09

felizmente intrascendente

Raro, muy raro. Pero genial, muy genial.
Yo creía que no podía hablar de lo que pasaba, aunque no pasara nada. Estaba gratamente equivocada.
Nena, tengo que hablar con vos. ¿De qué? De esto. ¿De qué? De nosotros. ¿De nosotros? Sí, quiero saber si te lo estás tomando en serio porque- No, no me lo estoy tomando en serio. Bueno, porque para mí no es algo serio y tampoco te quiero joder. No, quedate tranquilo, no es serio.
Mirada. Beso. Beso. Beso. Sonrisa. Sonrisa. Sonrisas.
Después de eso me dijo casi-cosas-lindas (inédito hasta entonces) y los besos fueron tan dulces que al café no le pongo más edulcorante por una semana.

23.10.09

Bañarse un viernes a la noche y dejar que se vaya por la cañería todo el calor insoportable del día y todo el cansancio acumulado en la semana, es fantástico.
La lluvia con el cielo cayéndose a pedacitos, amenazando con una tormenta bastante considerable, es hermosa.
Que a mi vieja se le haya ocurrido hacer una ensalada con palta es sublime.
Saber que mañana retomo las clases de inglés es excelente.
Saber que mañana lo voy a ver es genial.
Ahora bien, bañarse un viernes a la noche y dejar que se vaya por la cañería todo el calor insoportable del día y todo el cansancio acumulado en la semana, mientras afuera escucho la lluvia con el cielo cayéndose a pedacitos, amenazando con una tormenta bastante considerable, después de haber escuchado a mi vieja decirme que hoy cenamos una ensalada con palta, pensando en que mañana retomo las clases de inglés y que después lo veo, es sencillamente indescriptible.
Sonrisas para todo el mundo.

19.10.09

la cosa es así (II)

Me resultaba sumamente fácil y natural hablar con él. Hablabamos de cualquier gilada. Yo empecé a sentirme mejor conmigo misma, no sé por qué.
Un día nos encontramos. Él iba a comprarse ropa en un lugar cerca de mi casa y me preguntó si no quería acompañarlo. Fui. Increíblemente, fui. Esa vez no pasó nada, pero la satisfacción que sentí por haberme animado y haber podido meterme la vergüenza y el miedo en el bolsillo, fue indescriptible.
Seguimos hablando y me volvió a invitar a salir, tirando por el piso todas mis teorías superdesarrolladas que suponían que le había parecido horrible o una tarada o una pendeja o poco interesante o vacía o vulgar o aburrida o todo a la vez.
Esa segunda vez me comió la boca y desde ahí (mediados/fines de julio, aprox) hablamos casi todos los días. Las veces siguientes me invitó a desayunar, y hay pocas cosas que me gusten más que una invitación a desayunar.
Después empezamos a vernos casi todos los fines de semana y cuando yo no iba al colegio o él no iba a la facultad, también nos veíamos algunas tardes.
La cuestión es que ahora estoy así, en un´algo que no sé qué es, que es total y completamente free, sin ningún tipo de ataduras ni nada por el estilo. Nadie habla de sentimientos, es una mera colección de ratos geniales, de comodidad, de diversión, de piel. Mi experiencia se reduce a 0, así que no tengo idea si está bien o si está mal o si en realidad existe algo que esté bien o mal. No sé. Así está la cosa y, por ahora, me encanta.

la cosa es así (I)

Son las 10 de la mañana y debería salir a hacer algunos trámites antes de ir al colegio, pero todavía no tengo ganas, y no sé si será porque durante una semana no pude escribir nada en ningún lado, pero tengo los dedos desesperados por tipear. El resultado es que ahora decidí sentarme acá, mientras me tomo el café que me activa para el resto del día y escribir muy rápido para no arrepentirme (y espero que me salga cortito), sin mirar y sin respirar lo que sea que es esto que pasa o que no pasa o no sé con este sujeto de sexo masculino al cual opté por llamar J.
No lo escribí antes porque me daba mucha mucha pero mucha vergüenza decir cómo lo conocí. Lo conocí por chat. Qué horror. Incluso me da vergüenza decirlo, escribirlo, pensarlo y saberlo. No sé por qué. Supongo que asocio el chat con gente desesperada, vieja y horrible que perdió el trencito de la felicidad y se refugia en salas virtuales disfrazada de alguien más.
Lo mío fue diferente. Entré al chat una noche en la que sencillamente sentí la necesidad de hablar con alguien que no me conociera, que no supiera nada de mí, que no tuviera prejuicios, que no se diera cuenta de mis dudas ni de mis miedos ni de nada. La cuestión fue que entre todos esos nombres ridículos que aparecieron, apareció uno normal y empezamos a hablar, y hablamos y hablamos y hablamos. Lo agregué al msn y seguimos hablando y hablando y hablando.

6.10.09

slo-o-o-o-ow

Así como con el tiempo llegué a asumir que soy histérica y que estoy absolutamente orguyosa de serlo, también llegué a asumir que soy lenta, muy, muy pero MUY lenta, y que estoy casi tan orguyosa de eso como de mi histeria.
Hoy me descubrí a mí misma sonriéndole al techo, como una boba, mientras pensaba en que el hecho de tomarme mi tiempo para todo (por más extenso que ese tiempo sea) no es tan malo e, incluso, puede ser bueno. De cualquier manera, sea lo que sea, es una de mis cualidades más definitorias, es uno de los rasgos más míos que vengo arrastrando desde que nací y me encanta encontrar esas cosas que me hacen ser quien soy y que me permiten agregar un ítem más a mi lista de "yo soy..." que, hasta hace un tiempo, venía bastante desierta.
A continuación voy a enumerar las lentitudes que me acompañaron durante mi existencia (seguramente hay muchas más, pero sencillamente no puedo recordarlas a todas).
  • empecé a caminar a los 22 meses (ojo, no me enseñaron)
  • cuando empecé el jardín, pasó una semana hasta que mi vieja puedo irse antes de media mañana: los días anteriores, si se iba, yo no paraba de llorar (los otros nenes habían superado el tema al día siguiente o, como mucho, a los dos días)
  • hago natación desde los 4 años, pero me animé a meter la cabeza abajo del agua a los 6 y a entrar a "la pileta grande" a los 8
  • no me animé a quedarme a dormir en lo de una amiga hasta los 9 (recuerdo un episodio súper vergonzoso en el que mi viejo tuvo que ir a buscarme a la 1 de la mañana a lo de una compañerita porque yo no paraba de llorar)
  • tuve miedo de prender la hornalla (en realidad, de prender un fósforo) hasta los 12 años
  • hasta los 14 me aterraba la idea de estar en algo con un flaco (y se notó en el horrible fracaso de mi primer intento que, tal vez, más adelante me anime a relatar)
  • me llevó 4 años superar la vergüenza de animarme a levantar la mano en clase y dejar de tartamudear cuando hablo en voz alta
  • recién en las últimas reuniones familiares o de amigos muy cercanos a mi familia, a las que vengo asistiendo desde que tengo uso de memoria, logré dejar de mirar para abajo todo el tiempo, incluso cuando la gente me hablaba, y entablar una conversación amena que durase más de 60 segundos en un tono de voz superior al susurro

Hoy, durante una seria reflexión enroscada en Angélica-mi divina serpiente de tela-, le sumé a la lista delentitudes una que estoy en proceso de superar (espero).
Me da muchísima vergüenza decirlo acá, por eso voy a tratar de ser lo menos explicativa posible (ya me explayé largamente en mi diario de papel). La onda es que estoy en no-sé-qué con un flaco J que conocí de una manera bastante patética (quizás más adelante escriba sobre esto). Cuando estoy con él me siento súper cómoda y tranquila y linda y de mil maneras que desconocía y de otras que sólo había escuchado describir en las películas o en las novelas de Cris Morena. Sin embargo, dadas situaciones de elevadas temperaturas, me hago chiquita, me muero de miedo. Para ser más precisa (pero no mucho), no dejé que me sacara la remera.
Esta tarde estuvo en mi casa y yo ya había estado pensando que, si volvía a darse (cosa que era más que obvia), iba a mandar todo a la mierda y me iba a dejar llevar. No pude. El límite se me hizo insuperable. No pude y me sentí terriblemente idiota y un poco mala mina, porque la verdad es que no me gusta eso de ir por ahí en actitud calientapavas.
De a ratos me agarran ataques de "tendría que haber...", de a ratos se me van y me siento bien conmigo porque, por un lado, me banco a mí misma y a mi convicción de no dar ningún paso, por más chiquititititito que sea, si no estoy 100% segura. Peeeeeeeeeeeeeeeeero, por el otro lado, no es nada del otro mundo y no creo que cambie demasiado las cosas que pasan cuando la remera está puesta.

Ya veré, el viernes me voy de viaje y a J lo voy a ver recién cuando vuelva (a menos que surja algo antes, pero es sumamente improbable). Calculo que volveré con la cabeza renovada o más limpia o haré algún click, como me pasa siempre con las experiencias únicas y geniales.

¡qué bueno es hacer catarsis!