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8.2.14

Llueve como me gusta.
Me voy a Londres en cuatro días. Hoy hice la valija.
Me tomé un matecocido con leche re rico con galletitas de limón que cociné ayer.
Está buenísimo todo, posta.

Y por alguna razón tengo unas ganas de llorar que me muero y como como una cerdita a pesar de mi gastritis.
Alprazolam ven a mí.

9.5.13

Sucede que como soy desquiciada, bipolar, desequilibrada, mambeada y levementa histérica, está todo divino, todo genial, amo la vida y todo lo que me rodea, pero de pronto me convierto en mi propio factor de patogenicidad, boicoteo mis relaciones, encuentro basura en todo lo que hasta hacía 3 minutos me hacía bien, como brownies para ahogar penas a las 6 de la tarde y me voy a dormir sin cenar porque me siento culpable, después de haber tomado dos pastillitas de ranitidina y de haber hecho polvo el costado emocional del pibe que me dice que se la quiere jugar por mí y que no quiere que me vaya, porque, claro, mi respuesta fue yo quiero estar con vos pero la facultad me ocupa toda la cabeza y no tengo tiempo. Y, obviamente, me dormí mariconeando, manché la almohada con rimmel y me levanté con los ojos hinchados y negros como un panda. Cada día soy mejor que el anterior. Cada día mejor forra.
Yay!

19.12.12

Estar tan cerquita de fin de año hace que todas mis crisis se hiperbolicen y se mezclen con mis hormonas y emociones arremolinadas y que se haga todo un magma de lágrimas, puteadas, portazos, ataques a la heladera y una tremenda imposibilidad de quedarme quieta.
Ponele, por darte un ejemplo, el laburo que tanto me divertía ahora me da ganas de morirme, está todo bien, seré una pendeja egoísta, pero que se vayan todos a la concha de su madre. Eso mezclado con que no consigo esmalte lila y no sé qué agenda comprarme, porque la de Maitena ya no me emociona, pero no veo otras opciones copadas. También está el hecho de que hasta no terminar de señar el depto de Gesell no puedo respirar en paz y que siguen pasando las tormentas y yo sigo sin tener botas de lluvia. Y eso podría ser una gran metáfora para muchos aspectos de mi vida, peeeero no. Es la posta, no tengo botas de lluvia.

26.10.12

Estoy sobrepasada porque hoy rendí un parcial súper agotador, el último que me faltaba para regularizar bioquímica, y después fui a desayunar con las chicas y después fui a recorrer negocios onda Todo Moda por Santa Fe y después me fui al laburo. Y estoy cansada, y estresada. Y soy un caos, un desastre absoluto, tengo granitos por todos lados. No es que me quiera quejar, me repito permanentemente el montón de cosas que están más que bien, que son realmente un montón. Pero sucedió que hoy me enteré de algo que, lógicamente, no me afectó de la manera que creía que me iba a afectar cuando pensaba en enterarme. Y está buenísimo, pero me afectó de una manera que jamás imaginé que me iba a afectar.
Voy a ser goma, melosa, asquerosa, cliché, quemada, trillada, obvia. Sola. Me siento sola. De repente caí en la cuenta de lo sola que me siento. Pero ¿viste cuando sola sola? Bueno, así. No es que sienta que necesito un tipo al lado para estar bien, pero de pronto me doy cuenta de que tengo un agujero inmenso en la parte del cuerpo donde alguien me extraña, donde alguien quiere estar conmigo, donde alguien tiene ganas de hacer un recreo en su rutina para verme, donde alguien tiene ganas de hacerme reír. Un agujero inmenso donde quiero irme a dormir para pensar en alguien, donde pienso qué ponerme para salir con alguien, donde pienso qué le gustará que le cocine, donde pienso qué ir a ver al cine, donde pienso en el olor de alguien y en cómo me gusta que ese olor me abrace. No tengo olores, no tengo cines ni cocinas ni ropas, no tengo recreos en rutinas. Tengo agujeros en el cuerpo y una piedra donde debería estar eso que hace que uno sienta cosas. No siento nada, por nadie. Y siento que no me voy a enamorar nunca. Vacía. Sola. Vacía de amor. Me había olvidado de lo feo que es no querer a nadie, ni siquiera tener alguien que no me quiera para querer. El desabrazamiento absoluto.
Igual estoy bien, guarda. Estoy flaca a pesar de que como como una hija de puta, tengo mi laburo, mis materias aprobadas, mis amigas re lindas, mis planes de vacaciones,  mi perra, mi ropa nueva. Estoy bien.
Pero.
Pero. La concha de la lora.

15.10.12

soy un (EL) cliché

Sí, llueve un montón y yo estoy pensando en cómo me gustaría tener un pelotudito que me abrace y me de besos en el cuello mientras me quedo dormida. O no.
Y no me importa, soy un cliché horroroso pero se van todos a la reconcha de sus mamis.
Y nadie dice nada sobre lo pelotuda que me pone la lluvia más el sueño más que estamos en octubre más rendir en 10 días más que me aburrí de ser autosuficiente.
Denme más café.
Chau.

2.9.12

psicosomática al mango

Hasta antes de rendir, el 9 de agosto, no me enfermé ni una vez en todo el año. La gente alrededor se re enfermaba, de repente había faltazos masivos a la facu, la gente entraba al negocio tosiendo, todos iban convalecientes por la vida y esparcían sus gérmenes sobre mí con sus estornudos y sus manos sucias, y yo, diosa, nunca me enfermé. Pero ¿sabés qué? Era que no me podía enfermar. A ver si me explico: en mi cuerpo no existía la opción. No era bueno, tenés fiebre, te quedás un par de días en casa. No. Me enfermaba y jodía a todos en el laburo y perdía una materia y media de otra. No me podía enfermar, a ver si se entiende el concepto un poquito.
Pero rendí. Rendí y salí. Rendí, salí y colgué. Me relajé. Y chau, perdí.
El viernes no podía caminar sola porque el mundo me daba vueltas. Me fui del laburo una hora después de llegar. Mi vieja me tuvo que desvestir y acompañarme al baño. La cabeza me retumbaba horriblemente. Síndrome vertiginoso por neuronitis vestibular. Váyanse todas mis neuronas a la reconcha de su madre.
Hoy, con el mundo dando un poco menos de vueltas y mi cabeza siendo un poco menos tambor, lo pensé un poquito, como para no perder la (fuckin') costumbre de sobreanalizar todo, ¿vio? Claro, tiene lógica. No es casual que de repente todo de vueltas y esté muy mareada cuando mi mente está toda revuelta, a mil por hora, piloteando un millón de preguntas que no tienen respuesta y tratando de pasar en limpio mlies de millones de intentos de planes que se mezclan y se chocan y se superponen y explotan. Todos juntos. Todo junto.
Soy consciente de que es una mala fase y nada más. Uno de esos momentos del año donde me es imposible no colapsar. El sueño y el agotamiento se le suman a todo lo que falta y deseo la muerte. Y después se pasa. Pero por ahora no se pasó. Por ahora siento que siento en el cuerpo lo que no puedo sentir con la cabeza, o algo así.
Estoy desde ayer a las 10 de la noche comiendo manzanas, tomando té de bergamotas y mirando películas inglesas intercaladas con capítulos de Once upon a time. Sin parar. Leprometí galletitas de canela y naranja a medio Buenos Aires. Bueno chicos, no va a poder ser. Tenía que estudiar un poco. Tampoco va a poder ser. En vez de leer fisiología renal del Guyton estoy leyendo una novela bastante mala de esta mujer Florencia Bonelli, porque fue lo primero que encontré sobre la mesa, despechada por haber terminado el último libro de Martín Kohan, el gran amor de mi vida (literaria).
Estoy tratando mal a mi mejor amigo, ignorando a mi mejor amiga y llorando mucho más de la cuenta. El ibupirac 800 no me sacó el dolor de cabeza. Quiero charlar de madrugada en mi balcón en verano. Quiero comer mucho helado y ser muy flaquita. Y que dejen de gustarme los pelotudos que tienen el cartel de pelotudo en la frente. Y un posgrado en pelotudez. Avanzada.
Voy a mirar más Once upon a time y a tomar más té. Y que mis penas se ahoguen.
He dicho.

14.5.12

chistoso

Hace mucho que no puedo llorar por algo serio. Cuando digo mucho hablo de dos semanas, ponele.
Para mí eso es mucho.
No puedo, incluso me pasó que hubo momentos en los que tuve ganas de tener ganas de llorar, pero no.
Es como si las cosas no me terminaran de llegar, como si me hubiera vuelto un poquito piedra.
Bueno, ¿sabés qué?
Hoy llegué a mi casa y me puse a llorar cuando me dijeron que el forro nuevo de mi tapado negro al final no lo hicieron con la tela negra con florcitas blancas, sino con una tela lisa.
Así estamos.

24.5.11

la nerd que siempre quisiste ser

Hoy noté cómo se incrementó el número de entradas de este coso desde que empecé la facultá. Es raro, porque antes de empezar creía que iba a ser al revés. Creía -y quería- que no iba a tener tiempo para nada, que iba a ser una re busy girl, que iba a tener que andar de acá para allá, que me iba a tener que acomodar los horarios del laburín haciendo equilibrio, que iba a tener un novio que me reprochara verme sólo una vez por semana, amigas a las que iba a tener que hacer malabares para ver y que iba a estar felizmente inmersa en la vida re ajetreada de estudiante universitaria con mil proyectos chiquititos para pulir todos los días. Pero no.
Curso tres veces por semana clases que me queman la cabeza (ojo, me encantan) y el resto del tiempo estoy encerrada en mi casa, estudiando (y cada vez que quiero una excusa, vengo y escribo alguna pelotudez acá, por eso tantas pelotudeces últimamente). El laburín lo tuve que dejar. Una hora y media semanal de jazz no me alcanza para relajar ni un quinto de lo que me gustaría, pero no tengo tiempo para más. Lo del novio te lo debo. A mis amigas no las veo nunca. Gracias que hablo por teléfono y mando mensajes antes de dormirme o durante teóricos aburridos. Lo de acá para allá podría ser, si consideramos acá mi casa y allá la facultad, porque no voy a ningún otro lado (salvo a los chinos a comprar manzanas). Ojo, no digo que el estrés y el malhumor permanente no tengan cierto encanto. Después de todo, me gusta estudiar las cosas que tengo que estudiar, me gusta quejarme de que tengo olor a formol hasta en el corpiño, me gusta usar guardapolvo y guantes y decir cosas como este debe ser el peróneo corto porque se está insertando en el 5to metatarsiano, me gusta poder quejarme de lo cansada que estoy y que no me digan nada porque no tengo ganas de lavar los platos, me gusta que me cocinen rico los fines de semana porque pobre, está estudiando todo el día, me gusta decir acabo de llegar de la facu.
Lo que no me gusta es estar tan monótona. No tengo de qué hablar ya. Adentro tengo una mini pimer. En realidad no es que no tengo de qué hablar, es que necesito hablar siempre de lo mismo. Giro siempre en torno a las mismas dos cosas. Todo el tiempo. Me da vergüenza incluso llamar a mi mejor amiga. Pienso que si yo fuera ella, estaría un poco cansada de mí y de mis llamados y de mis mensajes de texto.
No sé, supongo que esto pasa cuando tenés, inconscientemente, expectativas demasiado altas y te chocás con la posta, de pronto. Tenés una torrecita de yenga re linda y prolijita y venís re bien, hasta que sacás esa maderita y se te va todo a la mismísima mierda. Son cosas que pasan. Ya sé que no es terrible. Ya sé que a todos (o a muchos) les pasa, ya sé todo eso. Ya sé que va a pasar tarde o temprano (más tarde que temprano, conociéndome). Pero necesito que alguien me diga que sí, que es una mierda, que qué bajón, que no es absurdo y de chiquilina que me agarren ataques de llanto en el medio del colectivo. Que no es absurdo ni ridículo y que voy a poder hacer que esté todo bien, aunque mi jansport violeta, últimamente, esté más pesada que nunca, aunque los nudos en la espalda tengan vida propia, aunque antes de dormirme piense en el recorrido de qué nervio me van a preguntar en el examen, aunque haya engordado terriblemente, aunque las ojeras me hayan llegado a la mitad del cachete.      

7.4.10

chiste

Primer acto: voy a comprarme mis tan deseados zapatitos de media punta para jazz.
Segundo acto: voy a tomarme el colectivo, me subo, le digo al colectivero mi destino y me dice "no, es el que para enfrente".
Tercer acto: me bajo y en el trayecto hasta mi parada se me llenan los ojos de lágrimas y la tengo que caretear con la manga de la camperita.

¿Cómo se llama la obra?
SPM.

13.1.10

pf


Obvio, este blog es tan ciclotímico como yo.
Yo soy tan ciclotímica como corresponde porque soy una pequeña adolescente en crecimiento.
Entonces lo que pasa es que un día estoy que reviento de alegría y al día siguiente me quiero bajar una botellita de cianuro con chocolate. Hay pocos grises.
En fin. La cuestión es que ayer me acosté a dormir y dormí. Desparramé un par de lágrimas, claro que sí, porque para mí llorar es tan necesario como respirar, pero no tantas como para que hoy mis ojos me pasaran recibo. Hoy me levanté y me tomé un café que estaba realmente riquísimo. Y en la heladera había melón así que comí melón. Temí por mi estabilidad emocional porque Mejor Amiga me canceló los planes de la tarde por razones más que comprensibles, así que pensé que me iba a hundir en un pozo de pesimismo y maquinación, pero no.
No entiendo muy bien qué pasa adentro mío, ya ni me gasto demasiado en descifrarme, pero a veces me doy algunas pistas que me facilitan un poco las cosas.
Resulta que cuando M me dijo que no podía hacer nada hoy, me solté el pelo y me encantó como estaba porque había un montón de bucles re lindos. Después me puse una remera viejísima roja que hacía siglos que no usaba, un jean que tenía re abandonado y las converse negras. Siendo las cuatro y media de la tarde, me armé con Macarena y las llaves, dejé el celular tirado en la cama y salí a dar vueltas a la plaza. Estaba fresquito y había un chico paseando a su perro con el que intercambié miradas las 3 veces que nuestras vueltas se intersectaron.
Me sentí genial caminando así, sola con mi música y nadie más. Me sentí tranquila. Casi tanto como me sentía mientras estaba con J o un par de horas después de estar con él.
Después volví y me hice una merienda re rica y la disfruté conmigo y agregué un montón de palabras a mi lista de palabras preferidas (no me digas que clepsidra no suena genial, lástima que es un reloj de agua o algo así y no es algo que se pueda incluir en el vocabulario de todos los días).
Me sorprendí porque había pasado ya toda la tarde y yo estaba perfectamente tranquila. Pensé que tal vez, finalmente, había hecho uno de esos clicks que te resetean algo adentro o que se me había activado la glándula que secreta seguridad, esa seguridad que hasta ahora siempre me había dado la presencia de alguien más. Hoy ninguna canción me puso considerablemente triste. Hoy decidí que aunque todavía no sepa what's-up-with-me, quiero dejar de inventarme historias en la cabeza. Mejor Amiga y un sujeto más opinan que le di demasiada importancia a una conversación-mala-onda de ayer. De cualquier manera, quiero dejar de ser tan monotemática y para eso tengo que aclarar algunos puntos y a otra cosa mariposa. Por lo tanto, mañana hablaré y trataré de que hable (claro, siempre y cuando acepte verme).
Qué placentero es hacer catarsis toda desordenada.
Empecé a leer un policial sobre un secuestro en Londres que está buenísimo.
Mañana me voy a comprar una malla nueva y, si me sobra cash, una remera.
Quiero empezar la facultad.
Quiero empezar francés.
Quiero ir a jazz. Ahora.
Me quiero ir a Córdoba.
Me quiero hamacar.
Tal vez debería irme a dormir.
Qué entrada tan larga, creo que me daría mucha paja leerla.

6.10.09

ciclotí

Okey, no es que eras un poquito ciclotímica que del éxtasis absoluto pasás sin puntos medios a una bronca que te consume y que hace que tengas ganas de matar al primero que se te cruce (pobre puf, él no tiene la culap y lo hacés pagar las consecuencias).
Pareciera ser que la mejor solución va a ser que vayas a la cocina a hacerte una súper-extra-mega-híper-grande-taza-de-café (igual no te ilusiones que no tenemos una tan grande) y te sientes muy tranquilita en el living a tomar tu brebaje mientras leés ese libro que querés terminar para empezar con el próximo que te llama todavía más y pongas de fondo mucha Nora Jones, como para calmar un poco el incendio forestal que tenés en las vísceras (así no asesinás a nadie antes del viernes y podés irte de viaje, porque si vas en cana se te va a complicar).
Gracias vocecita interior, siempre tan oportuna y certera vos.