Estar tan cerquita de fin de año hace que todas mis crisis se hiperbolicen y se mezclen con mis hormonas y emociones arremolinadas y que se haga todo un magma de lágrimas, puteadas, portazos, ataques a la heladera y una tremenda imposibilidad de quedarme quieta.
Ponele, por darte un ejemplo, el laburo que tanto me divertía ahora me da ganas de morirme, está todo bien, seré una pendeja egoísta, pero que se vayan todos a la concha de su madre. Eso mezclado con que no consigo esmalte lila y no sé qué agenda comprarme, porque la de Maitena ya no me emociona, pero no veo otras opciones copadas. También está el hecho de que hasta no terminar de señar el depto de Gesell no puedo respirar en paz y que siguen pasando las tormentas y yo sigo sin tener botas de lluvia. Y eso podría ser una gran metáfora para muchos aspectos de mi vida, peeeero no. Es la posta, no tengo botas de lluvia.
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19.12.12
4.3.12
los delirios de la piba 2.0
No encuentro la playlist adecuada. No logro que ninguna canción me encuentre.
Me saco las cutículas, me limo las uñas, me pinto con calcio, me doy otra mano, espero a que se seque el esmalte. Es domingo a la tarde y yo podría estar en un asado al que no fui porque era demasiado lejos y me dolía la panza.
No quiero pensar en lo que estoy pensando pero claramente estoy pensando en lo que no quiero pensar, porque a veces no puedo evitarlo y esta vez es una de esas veces. Por suerte mi semana está a full, con lo cual nada de seguir pensando en la semana. Bien. Pero no.
Hacía un bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen tiempo que no pensaba. Pero ahora estoy pensando.
Me viste en la calle -estoy segurísima de que me viste-, te diste vuelta, me viste, me viste y ni siquiera hiciste el gestito de hola con la mano, de lejos. No puedo evitar pensar un poco. Tampoco pude evitar la segunda persona. C'mon ¿tenemos 14 años y yo no me había enterado? Colgué banda con mi año de nacimiento, se ve.
En otras noticias, en unos 10 días empiezo la facu. Es un buen flash, sobre todo porque siempre que estoy por entrar en cosas importantes, pienso dónde estaba parada en el mismo segundo del año anterior. Si ahora lo pienso, me dan ganas de ir a ese lugar y decirme que me quede tranquila, que las cosas se van a poner muy copadas después, y que un año más adelante todo va a estar realmente bien. Y eso me molesta, creo, porque es como si me tuviera pena a mí misma. O sea, no ahora, sino a la "mí misma" de hace un año. Y no esta bueno tenerse pena, ni ahora ni hace un año ni mañana. Y quiero pensar que ya no voy a generarme situaciones que después hagan que me de pena a mí misma, o sea a la "mí misma" de antes pero después.
Para colmo, esas cosas que carecen de sentido: estaba buscando una cosa en mi agenda de Maitena de este año y miré la página que viene antes de la primera página del año y hay un coso que dice algo así como este año se termina el mundo, cosas que tengo que hacer antes de morir, y yo puse (creo que no del todo sobria) volver a enamorarme. O sea, en serio, dale, no ponés eso al principio de tu agenda, ¿sos tarada? La repsuesta es evidente, está clarísimo que sos tarada, pero ¿tan tarada? Cris Morena, ¿estás ahí?
Creo que me está haciendo falta un café, una novela, un conjunto nuevo de Caro Cuore, un corazón a estrenar.
Me saco las cutículas, me limo las uñas, me pinto con calcio, me doy otra mano, espero a que se seque el esmalte. Es domingo a la tarde y yo podría estar en un asado al que no fui porque era demasiado lejos y me dolía la panza.
No quiero pensar en lo que estoy pensando pero claramente estoy pensando en lo que no quiero pensar, porque a veces no puedo evitarlo y esta vez es una de esas veces. Por suerte mi semana está a full, con lo cual nada de seguir pensando en la semana. Bien. Pero no.
Hacía un bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen tiempo que no pensaba. Pero ahora estoy pensando.
Me viste en la calle -estoy segurísima de que me viste-, te diste vuelta, me viste, me viste y ni siquiera hiciste el gestito de hola con la mano, de lejos. No puedo evitar pensar un poco. Tampoco pude evitar la segunda persona. C'mon ¿tenemos 14 años y yo no me había enterado? Colgué banda con mi año de nacimiento, se ve.
En otras noticias, en unos 10 días empiezo la facu. Es un buen flash, sobre todo porque siempre que estoy por entrar en cosas importantes, pienso dónde estaba parada en el mismo segundo del año anterior. Si ahora lo pienso, me dan ganas de ir a ese lugar y decirme que me quede tranquila, que las cosas se van a poner muy copadas después, y que un año más adelante todo va a estar realmente bien. Y eso me molesta, creo, porque es como si me tuviera pena a mí misma. O sea, no ahora, sino a la "mí misma" de hace un año. Y no esta bueno tenerse pena, ni ahora ni hace un año ni mañana. Y quiero pensar que ya no voy a generarme situaciones que después hagan que me de pena a mí misma, o sea a la "mí misma" de antes pero después.
Para colmo, esas cosas que carecen de sentido: estaba buscando una cosa en mi agenda de Maitena de este año y miré la página que viene antes de la primera página del año y hay un coso que dice algo así como este año se termina el mundo, cosas que tengo que hacer antes de morir, y yo puse (creo que no del todo sobria) volver a enamorarme. O sea, en serio, dale, no ponés eso al principio de tu agenda, ¿sos tarada? La repsuesta es evidente, está clarísimo que sos tarada, pero ¿tan tarada? Cris Morena, ¿estás ahí?
Creo que me está haciendo falta un café, una novela, un conjunto nuevo de Caro Cuore, un corazón a estrenar.
1.1.12
buenas vibras
Arrancar almorzando unos choris.
Arrancar almorzando unos choris con tu mejor amiga y tu mejor amigo.
Arrancar almorzando unos choris con tu mejor amiga, tu mejor amigo, el novio de tu mejor amiga y seguirla en el living mirando la saga de Indiana Jones.
Arrancar almorzando unos choris con tu mejor amiga, tu mejor amigo, el novio de tu mejor amiga y seguirla en el living mirando la saga de Indiana Jones para después merendar en el balcón con nesquick y magdalenas.
Arrancar almorzando unos choris con tu mejor amiga, tu mejor amigo, el novio de tu mejor amiga y seguirla en el living mirando la saga de Indiana Jones para después merendar en el balcón con nesquick y magdalenas y colgarla banda.
Que te espere un buen baño.
Que te espere un buen baño y completar la agenda nueva.
Que te espere un buen baño y completar la agenda nueva para después comerte una ensaladota.
Que te espere un buen baño y completar la agenda nueva para después comerte una ensaladota mientras mirás una peli con Mariano Martínez que acabás de descubrir.
4 libros nuevos y gordos.
Arrancar almorzando unos choris con tu mejor amiga y tu mejor amigo.
Arrancar almorzando unos choris con tu mejor amiga, tu mejor amigo, el novio de tu mejor amiga y seguirla en el living mirando la saga de Indiana Jones.
Arrancar almorzando unos choris con tu mejor amiga, tu mejor amigo, el novio de tu mejor amiga y seguirla en el living mirando la saga de Indiana Jones para después merendar en el balcón con nesquick y magdalenas.
Arrancar almorzando unos choris con tu mejor amiga, tu mejor amigo, el novio de tu mejor amiga y seguirla en el living mirando la saga de Indiana Jones para después merendar en el balcón con nesquick y magdalenas y colgarla banda.
Que te espere un buen baño.
Que te espere un buen baño y completar la agenda nueva.
Que te espere un buen baño y completar la agenda nueva para después comerte una ensaladota.
Que te espere un buen baño y completar la agenda nueva para después comerte una ensaladota mientras mirás una peli con Mariano Martínez que acabás de descubrir.
4 libros nuevos y gordos.
24.12.11
redondeando
Cuando alguien habla más de la cuenta o se va por las ramas o entra a charlotear de algo que a nadie le interesa
o cuando, por fin, después de mucho blabla alguien que venía hablando se acerca a la conclusión del
asunto, mi mejor amiga hace un gestito con la manos en el aire que quiere decir eso: redondeando.
Falta una semana para que termine el año pero
a) mi año terminó el lunes, cuando aprobé anatomía, y
b) con lo colgada que estoy últimamente, seguro no escribo nada antes de fin de año y me da cosita.
Entonces vengo ahora.
Hasta hace unas semanas pensaba que iba a tener flor de balance para hacer. Y de hecho sí, lo tengo, pero no voy a hacerlo. Al menos no acá, no ahora. Creo que necesito terminar de procesar el 2011 antes de balancearlo, sobre todos los últimos dos meses. Y, además de todo, mis viejos se fueron de viaje al norte y me trajeron de Jujuy un cuaderno divino, y él va a ser el único destinatario de mi apreciación del año.
Básicamente mi cabeza es un quilombo, y para que no se sienta sola, mi corazón la acompaña en el quilombo también. Igual está bien, es un desorden de cosas diferentes a las que estuvieron desordenadas durante el año, es un recambio de desórdenes, es un empezar el 2012 con cositas nuevas para acomodar (y, como siempre, la genial agenda de Maitena para arrancar, esta vez sin el miedo a las hojas en blanco).
Creo que la única conclusión, así, con gestito de manos de redondeando, es que no fue un mal año (como vengo diciendo desde mayo), no fue el peor año de mi vida (cosa que también vengo afirmando desde mayo) y no fue un año destructivo (cosa que vengo gritando entre insultos desde mayo). Fue, básicamente, un año intenso. Pero digo, INTENSO (y mirá cómo lo puse, con negrita, cursiva, mayúscula (ojo con eso) y letras de colores, o sea, va en serio). Y así como fue de intenso, así fue de ¿útil? ¿productivo? No sé, algo así.
Estoy un toque orgullosa de mí por haber llegado así de diosa a la última semana de diciembre.
Y cuando digo así de diosa me refiero al sentido más goma de la palabra diosa: desbordada de amor de amigos, habiendo despedido a todos esos kilitos forros que tenía instaladísimos, con el primer año de medicina archivado y firmadito en la libreta, con vistas a un laburo como la gente, con una muestra de jazz que salió alucinante y con unas ganas de seguir diosa que no te cuento.
o cuando, por fin, después de mucho blabla alguien que venía hablando se acerca a la conclusión del
asunto, mi mejor amiga hace un gestito con la manos en el aire que quiere decir eso: redondeando.
Falta una semana para que termine el año pero
a) mi año terminó el lunes, cuando aprobé anatomía, y
b) con lo colgada que estoy últimamente, seguro no escribo nada antes de fin de año y me da cosita.
Entonces vengo ahora.
Hasta hace unas semanas pensaba que iba a tener flor de balance para hacer. Y de hecho sí, lo tengo, pero no voy a hacerlo. Al menos no acá, no ahora. Creo que necesito terminar de procesar el 2011 antes de balancearlo, sobre todos los últimos dos meses. Y, además de todo, mis viejos se fueron de viaje al norte y me trajeron de Jujuy un cuaderno divino, y él va a ser el único destinatario de mi apreciación del año.
Básicamente mi cabeza es un quilombo, y para que no se sienta sola, mi corazón la acompaña en el quilombo también. Igual está bien, es un desorden de cosas diferentes a las que estuvieron desordenadas durante el año, es un recambio de desórdenes, es un empezar el 2012 con cositas nuevas para acomodar (y, como siempre, la genial agenda de Maitena para arrancar, esta vez sin el miedo a las hojas en blanco).
Creo que la única conclusión, así, con gestito de manos de redondeando, es que no fue un mal año (como vengo diciendo desde mayo), no fue el peor año de mi vida (cosa que también vengo afirmando desde mayo) y no fue un año destructivo (cosa que vengo gritando entre insultos desde mayo). Fue, básicamente, un año intenso. Pero digo, INTENSO (y mirá cómo lo puse, con negrita, cursiva, mayúscula (ojo con eso) y letras de colores, o sea, va en serio). Y así como fue de intenso, así fue de ¿útil? ¿productivo? No sé, algo así.
Estoy un toque orgullosa de mí por haber llegado así de diosa a la última semana de diciembre.
Y cuando digo así de diosa me refiero al sentido más goma de la palabra diosa: desbordada de amor de amigos, habiendo despedido a todos esos kilitos forros que tenía instaladísimos, con el primer año de medicina archivado y firmadito en la libreta, con vistas a un laburo como la gente, con una muestra de jazz que salió alucinante y con unas ganas de seguir diosa que no te cuento.
2.1.11
colgada, quemada, tarada
Así volví. Y no sé.
Fue el mejor año nuevo en mucho tiempo, porque claramente una no puede esperar menos de un fin de año con dos amigas en la playa brindando con cuharitas de helado.
Y fueron vacaciones de lo más geniales. Y es todo genial. Y no sé.
Creo que a este blog le llegó la hora de descansar un tiempito.
O no, capaz mañana me arrepiento.
Pero no sé.
Feliz 2011 para mí. Y para mi agenda nueva de Maitena que me voy a llenar.
Chauchis.
1.1.10
miedo con sonrisa
Me acuerdo que el verano pasado, en Córdoba, fui un día a Cuchi-Corral, un lugar altísimo desde el cual la gente se tira en ala-delta y parapente y esas cosas voladoras. Resulta que yo estaba caminando muy campante por ahí y fui para el lado de la rampa por la cual corrés antes de saltar. Yo sabía que había un terrible precipicio, pero cuando de pronto apareció ante mis ojos semejante vacío, me agarró una sensación de vértigo increible y esa cosa como de no poder respirar. Bueno, hoy, cuando me levanté, miré las hojas de la agenda completamente vacías, las hojas del diario completamente blancas y caí en la cuenta de que ya estamos en el 2010 y que el año no es más que un cuaderno de 365 hojas más blancas que las de la agenda y el diario juntas, y que ni siquiera tienen renglones para guiarme, me agarró de nuevo esa sensación. Vértigo total. Terror. Todavía en la cama, cerré los ojos, me di vuelta muy bruscamente y traté de tranquilizarme. Casi que lo logré. El miedo no se fue, claramente. Sin embargo, me di cuenta de que este miedo que tengo a toooodo lo que me espera este año, es un miedo muy mezclado con otras cosas: curiosidad, expectativas, gente nueva, conocimientos nuevos, actividades nuevas y demases novedades que no se me ocurren. Y entonces me di cuenta de que este miedo no es tan apabullante como otros, es un miedo copado, miedo con sonrisa.
27.12.09
hola-qué-tal

Esta mujer definitivamente tiene la posta de las agendas. La mía es más linda que la de la foto porque lo que en la foto es negro en la mía es plateado y tiene brillitos. En fin. Quiero que sea 1 de enero para empezar a usarla.
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Es domingo y es ESE momento del domingo en el cual es como que el tiempo no pasa. Mirás el reloj: son 1:15. Pasa un siglo, volvés a mirar y resulta que son 1:18.
Quise cambiar los colores de mi blog y no me convenció nada. Quise usar mis colores preferidos, pero me di cuenta de que estoy atravesando uno de esos períodos de transición en los cuales no sé mis colores preferidos. Creo que uno es el rojo (pero no rojo rojo, ese rojo súper cálido y armónico, como el de las paredes de la habitación de Amélie). Pero no sé.
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Ayer se me rompió mi mp3. Era tan normalito y cómodo y básico que ya no existe más. Me voy a comprar uno de esos mágicos y lo bueno es que el que tengo en mente duplica la capacidad del aneterior. Lo malo es que voy a tener que ir hasta el lugar sin poder escuchar música, lo cual se me hace insoportable: los auriculares cuando salgo a la calle son como una extensión de mis tímpanos, no concibo mis caminatas sin ellos.
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Me di cuenta de que me encanta la voz de este flaco, particularmente en este tema.
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Los mosquitos me atacaron los tobillos y los talones y soy alérgica, por lo que no tengo un talón con picaduras, tengo una picadura con talón. Es tan grande que tiene vida propia y me saluda. Igual ahora hay una generación de mosquitos bastante idiotas y es más fácil matarlos. Los odio.
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Me dejó re shokeada la muerte de esta mina. No soy una big fan ni mucho menos, pero banco la mayoría de sus películas y además era muy joven, se supone que la gente así no se muere.
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La temperatura es de 28 grados y 9 décimas. Estas fueron las noticias y ahora sí, volvemos a estudios.
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