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8.2.14

Llueve como me gusta.
Me voy a Londres en cuatro días. Hoy hice la valija.
Me tomé un matecocido con leche re rico con galletitas de limón que cociné ayer.
Está buenísimo todo, posta.

Y por alguna razón tengo unas ganas de llorar que me muero y como como una cerdita a pesar de mi gastritis.
Alprazolam ven a mí.

14.4.13

Llegué a la conclusión de que replantearse cosas gasta mucha energía, más energía que planteárselas. Es así: plantearte cosas es como ir a un lugar. Ahora, replantearte implica volver desde donde estás, pero mirando para todos lados, súper atenta, para no perderte ningún detallecito. Una vez que llegaste al punto de partida (ahí estás gastando energía para no deprimirte porque, oh por dios, estás de nuevo en el punto de partida), tenés que volver a mirar el mapita que usaste para ir la primera vez y mecharlo con los datos que fuiste recolectando cuando volviste. Hacés un collage. Ahí gastás un montón de energía también. El collage es un mapa nuevo, lo tenés que volver a mirar, entenderlo, decidir si este collage va a ser realmente mejor que el mapa original. Seguís gastando. Ahora ya salís de nuevo, pero ojo, no salís así como así, porque ahora que estás volviendo a salir, tenés que prestar el triple (o el cuádruple) de atención para ver que realmente haber vuelto y armado otro collage valió la pena y entonces ahora estás yendo pero por un camino distinto. Una paja todo. Sería mejor tirarse a dormir (porque hace dos semanas que no duermo más de 5 horas seguidas, clap). O comer mucho helado y ahogar la mente en calorías, azúcar y dulce de leche granizado.

21.7.12

hola, sí

Me estoy autoconvenciendo de que si está todo bien, tiene que estar todo bien.
Hay café. Hay muchos tés. Hay cafiaspirina. DALE. 


20.6.12

Estaba triste ayer. Estuve triste una buena parte del día, por no decir todo el día.
Ahora son las 8 de la mañana y como es feriado es como levantarse en una ciudad fantasma.
Ni mu se escucha. Nada. Mis vecinos mugrosos duermen y no me zapatean encima. Nadie saca su auto del garage y no se escucha el pipipipipi del portón. Los encargados todavía no salieron a baldear la cuadra. La gente no va en auto por la calle. De hecho cuando me levanté todavía no había terminado de salir el sol.
Ahora tengo miedo. Miedo académico, que es el más fácil, y otros miedos que no son tan fáciles. PERO. Pero muy concentrada en la vorágine de ahuyentar al miedo, aunque sea por unas horas, aunque sea por un día o dos, tratando de ahogarlo en café con leche y asegurándome de que quede lejos con un par de galletitas, creo que la tristeza quedó en algún lugar de la madrugada.

20.5.12

quilombo porque sí

Porque sí, porque es así, cada tanto hay que enquilombarse, si no falta algo.
Igual ojo, no siempre es quilombo aproósito. No sé, en los últimos días veo cómo la gente a mi alrededor hace cosas que no pueden terminar bien bajo ningún punto de vista, y después lo cuentan y cuentan el bajón que eso implica. Es como si estuvieran buscando una excusa para volver a estar mal, o a no estar bien. No digo que yo no lo haga a veces, pero verlo de afuera tiene otro gustito. Siento que estoy viendo a la gente tirar sogas para todos lados, para ver si con alguna enganchan alguna cosa piola, alguna historia que valga la pena, y no porque en general tengan vidas que no valen la pena, sino porque de repente no sé...
A mí me pasa que de pronto tengo miedo de que así, estando cómoda y relativamente estable, se me pasen cosas, tengo cuiqui de estar salteándome algo, de dar algo por sentado. Ni siquiera sé cómo explicarlo.
Y de repente algo que nada que ver, me siento de lo más vulnerable. Justamente, como si todo esto que armé en este último medio año hubiera sido una pantalla. Pero no, no una pantalla. Es como "mirá lo fuerte que soy ahora, soy tan fuerte que si me tocás te quemás, te pinchás, que ni se te ocurra lastimarme, que ni se te ocurra acercarte", porque así parece que soy re fuerte, que si me tocás te lastimo, que si te acercás perdés vos. Y de repente me siento más a la deriva que nunca, más rompible que nunca, porque en realidad si me tocás no te lastimo, no te quemás, si me tocás y algo sale mal, la única que se rompe de nuevo soy yo.
Así me siento un poco. No del todo. Me siento mal sobre la base de que me siento bien. Estoy mal bien, y eso está bien, porque está bien estar mal de a ratos, de a días. Una semana ponele. Porque hay un montón de cosas que están bien, bien de verdad, finalmente bien. Y hay cosas que no se puede esperar que estén del todo bien, son las cosas que cambian con las horas, con los días, con el clima, son las cosas que hacen que de pronto esté metida en un quilombo mental que jamás me hubiera imaginado y que me da miedo, como todo pero como nada. No está teniendo sentido nada de lo que escribo, bah, para mí algo de sentido tiene (no mucho), pero soy consciente de lo inconexo que debe parecer todo. Intenté ordenar las cosas, hacer todo un poco menos abstracto, pero no me sale, estoy así, medio volada, esperando un cable a tierra, muerta de miedo por si el cable me tira más electricidad de la que puedo soportar, o por si tira menos, o por si no sé. Me tengo miedo a mí un poco creo.
¿No te pasa, a veces, que sentís que no te conocés?
Bueno, un poco de eso me está jodiendo la cabeza ahora. Y otro poco me está picando el corazón.
(Dije corazón).
Ay.

21.10.11

estamos cursis

Me doy cuenta de cosas, abro los ojitos.
Me río mucho. 4 personas me dijeron ¡qué positiva!
Hace mucho que no lloro. Bailo con y sin ropa. Elongo mucho. Sonrío aunque no tenga ganas.
Escucho canciones y me relajo. Miro películas, lagrimeo y nada más.
Tengo proyectos.
Estoy be i e ene. Bien. Estoy bien incluso siendo consciente de todas las cosas que no están bien.
Soy incoherente.
Llego de la facu cansada, me baño, pongo música, apago la luz, destapo un Dr. Lemon. Por un rato me olvido de que existen cosas que no están bien.
Sospecho que le gusto a alguien, que a mí no me gusta, pero es lindo volver a sentirse ¿gustada? Eso.
Quiero escribir, quiero dibujar, quiero gritar.
A veces me gustaría tener un alguien especial con quien conversar a la madrugada y que a la mañana me de culpa tener sueño.
A veces quiero que se termine ya pero a veces me da miedo. Siempre me da miedo.
Se ordenó la maraña. Los cerdos con los cerdos y las batatas con las batatas. Así decía mi profesora de matemática de 2do año.
Hoy tuve mi última (espero) clase de histología. Comimos papafritas y tomamos coca con los ayudantes.
Hoy tuve un día realmente largo que duró como 19 horas.
Y salí de mi casa cantando esta canción.



Temón.

16.9.11

ideas brillantes

Comprar una bolsa de Butter Toffies para bajarnos entre todos antes de entrar a rendir y lograr tener la glucemia alta de dulce de leche y azúcar y muchas caries.
Y tratar de ahogar la histeria desde ahora hasta las 7 de la tarde en muchas tazas de café.
Tengomiedo.

23.6.11

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"Para algunos, el corazón es el lugar donde está el alma. Para otros, que no la poseemos, es sólo una gran bomba de sangre". Los ayudantes de histología me caen bien.
Y bueno, nada, mañana tengo mi primer parcial de anatomía, no puedo pensar en otra cosa (bah, sí puedo, pero no ayuda) y no puedo hablar de otra cosa y va a marcar un antes y un después en mi vida, o sea que mañana a esta hora voy a estar en otra etapa absolutamente diferente, ya sea suicida o eufórica, y lo único que me podría tranquilizar no existe así que bueno, así estamos. Me voy a empastillar un porquito para dormir relajada y no tener pesadillas.
(Escribí porquito en vez de poquito y me di cuenta después de releer la idiotez que escribí, pero no lo voy a cambiar porque me parece re tierno y es como puerquito y los puerquitos son lindos y capaz que dan buena suerte).

24.5.11

la nerd que siempre quisiste ser

Hoy noté cómo se incrementó el número de entradas de este coso desde que empecé la facultá. Es raro, porque antes de empezar creía que iba a ser al revés. Creía -y quería- que no iba a tener tiempo para nada, que iba a ser una re busy girl, que iba a tener que andar de acá para allá, que me iba a tener que acomodar los horarios del laburín haciendo equilibrio, que iba a tener un novio que me reprochara verme sólo una vez por semana, amigas a las que iba a tener que hacer malabares para ver y que iba a estar felizmente inmersa en la vida re ajetreada de estudiante universitaria con mil proyectos chiquititos para pulir todos los días. Pero no.
Curso tres veces por semana clases que me queman la cabeza (ojo, me encantan) y el resto del tiempo estoy encerrada en mi casa, estudiando (y cada vez que quiero una excusa, vengo y escribo alguna pelotudez acá, por eso tantas pelotudeces últimamente). El laburín lo tuve que dejar. Una hora y media semanal de jazz no me alcanza para relajar ni un quinto de lo que me gustaría, pero no tengo tiempo para más. Lo del novio te lo debo. A mis amigas no las veo nunca. Gracias que hablo por teléfono y mando mensajes antes de dormirme o durante teóricos aburridos. Lo de acá para allá podría ser, si consideramos acá mi casa y allá la facultad, porque no voy a ningún otro lado (salvo a los chinos a comprar manzanas). Ojo, no digo que el estrés y el malhumor permanente no tengan cierto encanto. Después de todo, me gusta estudiar las cosas que tengo que estudiar, me gusta quejarme de que tengo olor a formol hasta en el corpiño, me gusta usar guardapolvo y guantes y decir cosas como este debe ser el peróneo corto porque se está insertando en el 5to metatarsiano, me gusta poder quejarme de lo cansada que estoy y que no me digan nada porque no tengo ganas de lavar los platos, me gusta que me cocinen rico los fines de semana porque pobre, está estudiando todo el día, me gusta decir acabo de llegar de la facu.
Lo que no me gusta es estar tan monótona. No tengo de qué hablar ya. Adentro tengo una mini pimer. En realidad no es que no tengo de qué hablar, es que necesito hablar siempre de lo mismo. Giro siempre en torno a las mismas dos cosas. Todo el tiempo. Me da vergüenza incluso llamar a mi mejor amiga. Pienso que si yo fuera ella, estaría un poco cansada de mí y de mis llamados y de mis mensajes de texto.
No sé, supongo que esto pasa cuando tenés, inconscientemente, expectativas demasiado altas y te chocás con la posta, de pronto. Tenés una torrecita de yenga re linda y prolijita y venís re bien, hasta que sacás esa maderita y se te va todo a la mismísima mierda. Son cosas que pasan. Ya sé que no es terrible. Ya sé que a todos (o a muchos) les pasa, ya sé todo eso. Ya sé que va a pasar tarde o temprano (más tarde que temprano, conociéndome). Pero necesito que alguien me diga que sí, que es una mierda, que qué bajón, que no es absurdo y de chiquilina que me agarren ataques de llanto en el medio del colectivo. Que no es absurdo ni ridículo y que voy a poder hacer que esté todo bien, aunque mi jansport violeta, últimamente, esté más pesada que nunca, aunque los nudos en la espalda tengan vida propia, aunque antes de dormirme piense en el recorrido de qué nervio me van a preguntar en el examen, aunque haya engordado terriblemente, aunque las ojeras me hayan llegado a la mitad del cachete.      

30.3.11

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Por primera vez, después de 6 años, pisé una peluquería para algo que no fuera depilarme ni hacerme las manos. Me corté el pelo. MI pelo, larguísimo, lacio, parejo. Sigue estando larguito, pero ya no está parejo y, por lo tanto, no está lacio.
Quería empezar la facultad con algo nuevo, algo que no tuviera siempre que arranco algo nuevo. Tengo los cuadernos, la cartuchera, el morral y la ropa de siempre. Tengo las expectativas y las suposiciones. Y, por supuesto, tengo el miedo de siempre y las lágrimas de siempre.
Bueno, ahora también tengo un pelo con movimiento y ondas re sexys y mis puntas ya no son las puntas florecidas de siempre.
Medicina, agarrate.

17.12.10

¡qué densa!

Y voy y vengo con lo mismo. Que tiemblo de miedo, que me muero de ganas.
Mirá si me resbalo y me caigo y me fracturo el tobillo. Mirá si me olvido del giro ese.
Mirá si sale increíble.
Mirá si me voy a pasar las fiestas a la playa con mi mejor amiga. Ah, cierto, eso era seguro.

6.10.10

¿qué creías?

¿Creías, acaso, que ibas a quedarte en el descanso de la escalera inmensa que tanto te había costado subir y que ibas a poder esperar ahí hasta empezar a subir el otro tramo, sin caerte para atrás?
¿Y ahora qué? ¿Pensás que mirando esa botellita verde, sentada en el sillón, con la luz apagada, con las sombras de los autos en el balcón y en la pared y haciendo fuerza telepática vas a hacer que vuelvan cosas que no vuelven? ¿No aprendiste cómo funciona el tiempo? No vas a poder agarrar esas imágenes en las que estás pensando y meterte para explicarte a vos misma, en ese momento que ya pasó y no va a volver, todas las cosas que sabés ahora -ni siquiera algunas cosas podés explicar. Ahora tenés que joderte. Tampoco podés conversar con otras vos y preguntarles cosas para que te expliquen cosas que en algún punto dejaste de entender. Estás como estás (igual tampoco estás mal, aflojá con la crisis). Estás en una bajada y no hay rozamiento que te frene, pero la gente normal se cae todo el tiempo, y eso sí que lo sabés. Y si llegás a caerte del todo (sabés que no es probable que pase), vas a subir, porque ya sabés cómo. Ahora dejá de mirar la botellita, que tenés que llamar al delivery chino y pensar cómo hacer para no seguir resbalándote.

12.9.10

Los domingos dejan tanto tiempo para pensar que a lo largo del día pasé por torbellinos, licuadoras y aplanadoras y al final de la tarde llegué a la misma conclusión que hace diez años: crecer me sigue dando tanto miedo como cuando tenía 8. Bravísimo.

18.3.10

peter pan


Tengo el complejo de Peter Pan. No quiero crecer. Me dan miedo los cambios. Me aterra lo nuevo.
Ojo, eso no quiere decir que piense que es malo ni que me haga bolita y me esconda abajo de la cama. Pero me da miedo. Y me angustio antes de empezar cosas nuevas. Parece que la gastrititititis es por eso. Gran cosa. Parece que hoy era el día de las oraciones cortitas.

1.1.10

miedo con sonrisa

Me acuerdo que el verano pasado, en Córdoba, fui un día a Cuchi-Corral, un lugar altísimo desde el cual la gente se tira en ala-delta y parapente y esas cosas voladoras. Resulta que yo estaba caminando muy campante por ahí y fui para el lado de la rampa por la cual corrés antes de saltar. Yo sabía que había un terrible precipicio, pero cuando de pronto apareció ante mis ojos semejante vacío, me agarró una sensación de vértigo increible y esa cosa como de no poder respirar. Bueno, hoy, cuando me levanté, miré las hojas de la agenda completamente vacías, las hojas del diario completamente blancas y caí en la cuenta de que ya estamos en el 2010 y que el año no es más que un cuaderno de 365 hojas más blancas que las de la agenda y el diario juntas, y que ni siquiera tienen renglones para guiarme, me agarró de nuevo esa sensación. Vértigo total. Terror. Todavía en la cama, cerré los ojos, me di vuelta muy bruscamente y traté de tranquilizarme. Casi que lo logré. El miedo no se fue, claramente. Sin embargo, me di cuenta de que este miedo que tengo a toooodo lo que me espera este año, es un miedo muy mezclado con otras cosas: curiosidad, expectativas, gente nueva, conocimientos nuevos, actividades nuevas y demases novedades que no se me ocurren. Y entonces me di cuenta de que este miedo no es tan apabullante como otros, es un miedo copado, miedo con sonrisa.

21.12.09

apa la papa

Pasó que estaba mirando el tercer capítulo seguido de La Vaca y el Pollito (¡qué cortitos que son!) y mientras me reía sola, como una boluda, pensaba en cuando era chiquita y miraba eso mientras almorzaba y, entre ideas que van y vienen, me di cuenta de que estaba llorando porque cuando era chiquita y miraba eso mientras almorzaba, mi máxima preocupación era a quién iba a invitar esa tarde a mi casa o si ya había hecho la tarea de Ciencias naturales, no qué garcha hacer si empiezo a sentir que de pronto no estoy tan segura de querer hacer medicina y que se me derrumba en miles de pedacitos y astillitas esa tranquilidad que tenía hasta hace unos días porque no sólo no estoy segura de eso, si no que no sé qué quiero en cambio.
Eso pasó. Y quiero reventar (o que alguien me abrace y me diga que va a estar todo bien, pero lo otro es más probable).

14.12.09

one, two, three, take my hand and come with me


Y allá fuimos, mi taquicardia y yo, a internarnos en el escenario, en las luces, en los kilos de maquillaje, entre las otras 13 mujeres listas para rockear por 3 minutos con 43 segundos.
En el "camarín" me divertí un montón con las otras chicas que morían de nervios como yo.
Después me tembló todo, tuve miedo de olvidarme los pasos en cada segundo, tuve miedo de caerme, de confundirme, de paralizarme, pero no pasó nada de eso. Bailé feliz, muerta de miedo, revoleando al compás de las demás mis brazos y pies y mi pelo atado bien alto en una cola súper larga. Se pasó rapidísimo.
Bajé del escenario sintiéndome completamente relajada, súper sensual y tan llena como pocas veces. Y para colmo, cuando salí estaba J sentado esperándome, en vez de estar en la cancha como de costumbre, diciéndome que había estado genial e invitándome a comer pizza. Pocas noches tan simples y tan lindas.

9.11.09

the end

Antes del 9 de octubre estaba tranquila porque todavía faltaba el viaje.
Cuando pasó el viaje igual estaba tranquila porque faltaba la fiesta.
Ahora pasó la fiesta y tengo purpurina por todos lados, el pelo sucio y ojeras.
Ahora ya no estoy tranquila. Ahora sólo falta el pinturazo de el último día y listo. Se acabó.
Ahora tengo miedo. Avalancha de cambios. Tormenta de novedades. Giros de 180º.
La puerta al mundo real, todavía trabada, me mira con su cerradura, me señala la llave que, sin saber cómo, tengo en la mano y me dice dale, abrí: llegó el momento.

19.10.09

la cosa es así (II)

Me resultaba sumamente fácil y natural hablar con él. Hablabamos de cualquier gilada. Yo empecé a sentirme mejor conmigo misma, no sé por qué.
Un día nos encontramos. Él iba a comprarse ropa en un lugar cerca de mi casa y me preguntó si no quería acompañarlo. Fui. Increíblemente, fui. Esa vez no pasó nada, pero la satisfacción que sentí por haberme animado y haber podido meterme la vergüenza y el miedo en el bolsillo, fue indescriptible.
Seguimos hablando y me volvió a invitar a salir, tirando por el piso todas mis teorías superdesarrolladas que suponían que le había parecido horrible o una tarada o una pendeja o poco interesante o vacía o vulgar o aburrida o todo a la vez.
Esa segunda vez me comió la boca y desde ahí (mediados/fines de julio, aprox) hablamos casi todos los días. Las veces siguientes me invitó a desayunar, y hay pocas cosas que me gusten más que una invitación a desayunar.
Después empezamos a vernos casi todos los fines de semana y cuando yo no iba al colegio o él no iba a la facultad, también nos veíamos algunas tardes.
La cuestión es que ahora estoy así, en un´algo que no sé qué es, que es total y completamente free, sin ningún tipo de ataduras ni nada por el estilo. Nadie habla de sentimientos, es una mera colección de ratos geniales, de comodidad, de diversión, de piel. Mi experiencia se reduce a 0, así que no tengo idea si está bien o si está mal o si en realidad existe algo que esté bien o mal. No sé. Así está la cosa y, por ahora, me encanta.

la cosa es así (I)

Son las 10 de la mañana y debería salir a hacer algunos trámites antes de ir al colegio, pero todavía no tengo ganas, y no sé si será porque durante una semana no pude escribir nada en ningún lado, pero tengo los dedos desesperados por tipear. El resultado es que ahora decidí sentarme acá, mientras me tomo el café que me activa para el resto del día y escribir muy rápido para no arrepentirme (y espero que me salga cortito), sin mirar y sin respirar lo que sea que es esto que pasa o que no pasa o no sé con este sujeto de sexo masculino al cual opté por llamar J.
No lo escribí antes porque me daba mucha mucha pero mucha vergüenza decir cómo lo conocí. Lo conocí por chat. Qué horror. Incluso me da vergüenza decirlo, escribirlo, pensarlo y saberlo. No sé por qué. Supongo que asocio el chat con gente desesperada, vieja y horrible que perdió el trencito de la felicidad y se refugia en salas virtuales disfrazada de alguien más.
Lo mío fue diferente. Entré al chat una noche en la que sencillamente sentí la necesidad de hablar con alguien que no me conociera, que no supiera nada de mí, que no tuviera prejuicios, que no se diera cuenta de mis dudas ni de mis miedos ni de nada. La cuestión fue que entre todos esos nombres ridículos que aparecieron, apareció uno normal y empezamos a hablar, y hablamos y hablamos y hablamos. Lo agregué al msn y seguimos hablando y hablando y hablando.