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10.3.14

Volví. Volví nueva. Con la cabeza volada pero más firme que nunca.
Volví flaca, con las papilas gustativas llenas de sabores nuevos, con la valija que explota de cosas que encontré en liquidación, con la cámara llena de fotos para compartir con mi novio y con mis amigos y con mis viejos. Con regalos que generaron un montón de sonrisas.
Volví a un abrazo súper apretujante de mi vieja, volví a la felicidad de las clases de jazz. Volví a los besos de mi novio. Volví a las charlas con mi amigas.
Volví para ponerme el ambo, agarrar el estetoscopio y empezar llena de miedo, de magia, de ganas y de dudas la mejor parte de lo que quiero hacer. Volví para encarar con una sonrisa gigante y un perfume nuevo todo lo que no conozco. Volví para aprender, para conocer, para dar clases, para descubrir y para descubrirme.
Alucinante lo que pasó.
Alucinante lo que se viene.
Chín-chín!

28.2.10

joum suit

Llegué completamente llena de allá dispuesta a llenarme de acá. Cuando entré a mi pieza la redescubrí y fue genial. Mis paredes parecían más blancas que cuando me fui y el acolchado más colorido. El maniquí parecía más estilizado y la biblioteca más grande.
Ya hablé con mejor amiga para enterarme de todas las novedades. Ya me bañé, ordené todo y además tengo un teclado nuevo rojo de goma que es una looooocura.
Mañana voy a ver a los que rinden y me voy a reencontrar con otrosque vayanal pedo como yo. Y a la tarde vuelvo a jazz. Y el martes, miércoles y jueves voy a reemplazar a la secretaria de mi viejo porque está enferma, cosa que me fascina.
Y cómo extrañaba mi cama y mi almohada y mi compu rápida que me dejara leer blogs en paz y no se colgara a cada minuto.

23.2.10

No me había dado cuenta de lo mp4-dependiente que era hasta que creí que se había muerto.
Hace dos días quise prenderlo y no prendía. Lo conectaba a la computadora y nada. Moví todas las perillitas, apreté todos los botoncitos y nada. Ese día mi mal humor fue tan grande como si hubiese tenido 10 síndromes pre-menstruales juntos, incluso estando acá, donde se necesitan cosas realmente malas para bajonearme. Hasta ese momento no lo había usado mucho, pero desde ahí asociaba cada situación con una canción y terminaba casi al borde de las lágrimas pensando "ayy, qué lindo sería poder escuchar tal tema ahora". Sin saberlo, los pobres empleados del lugar donde lo compré se ganaron millones de insultos y maldiciones por minuto. En fin. La cuestión es que ayer pude conseguir un cable nuevo, lo conecté sin esperanzas... y la lucecita se prendió. Y yo volví a ser feliz.
Ya que estamos, el domingo vuelvo. Y curiosamente muero de ganas. Obvio que acá la paso súper, pero un mes es un mes. Tengo esa mezcla de que extraño y que hay demasiadas cosas que quiero hacer y cuestiones que tengo que resolver en Buenos Aires. Igual está bueno querer volver, porque así los últimos días están buenísimos porque el lugar está buenísimo y porque además falta poquito para volver y, por otra parte, el viaje de vuelta no es deprimente y llegar a casa y desarmar las valijas se hace mucho menos suicida.
Y mañana empiezan de nuevo los capítulos estrenos de Dr. House (L).
(me hice amiga de un perro que es mezcla de suricata, pez y pajarito)